DE LA AUTONOMÍA A LA INDEPENDENCIA

Uno de las cosas que sabemos desde que nace un hijo es que algún día se independizará, o por lo menos eso es lo esperable. Así que, una de nuestras tareas como padres y educadores es prepararles para ese momento. Y el mejor momento para empezar es en sus primeros años. Y diréis, ¡estás loca! Pero si no habla, no anda, no conoce nada del mundo.

Os contaré un secreto, la autonomía que lleva a la independencia empieza con detalles tan sencillos como dejar a nuestro pequeño sobre una mantita o una colchoneta a parir de los cinco meses para que pueda adquirir los movimientos de su cuerpo necesarios hasta conseguir el gateo. Y poco a poco logrará desplazarse perfeccionando la técnica a base de práctica. Cuando se desplaza el niño elige dónde ir, y si quiere alcanzar algo no dependerá de nadie para tenerlo, el esfuerzo llevará a la recompensa. Del mismo modo que le permitirá acercarse buscando a mamá o alejarse si algo no le gusta. Este es un aprendizaje sano y positivo para su desarrollo general. Siempre y cuando nosotros estemos ahí para animarle y recordarle que con un poquito de esfuerzo, se puede lograr. Esta es nuestra principal labor como padres y educadores. “Si quieres, puedes”.

Plantearos esta pregunta, ¿qué pasaría si todo lo que quiere se lo proporcionamos o incluso le damos lo que anticipamos que desea?…

Hoy en día, en el que prácticamente todo está al alcance, deberíamos preguntarnos si proporcionar todo lo que nos piden y más, es positivo para los niños.

Imaginemos un bebé, de alrededor de 7 meses que esté intentando gatear y desplazarse. Si tumbado en el suelo, tiene todo a su alcance, ¿qué necesidad va a tener de desplazarse? Un bebé durante el segundo año que cada vez que señala un objeto se lo alcanzan, ¿qué necesidad tiene de hablar? O aquel que con tres años emplea las construcciones para hacer naves espaciales o barcos piratas, llegamos a casa con una nave espacial o un barco pirata de juguete, qué necesidad tendrá de imaginar de nuevo y construir de la nada?…

Como veis es muy sencillo mermar la iniciativa de los pequeños que aprenderán desde bebés a que siempre habrá alguien que le haga las cosas e incluso que piense en lo que necesita antes de pedirlo.

La iniciativa, la proactividad y la autonomía son destrezas muy buscadas y necesarias en la sociedad de hoy en día en la que prácticamente todo está inventado. Una sociedad que avanza tan rápido también necesita personas que se escuchen a sí mismas para encontrar nuevos caminos. curioseando

Por qué no empezar desde la cuna.

¡¡¡¡MAMÁ, ME ABURRO!!!!

Ahora que estamos en tiempo de vacaciones y nuestros pequeños pasan más tiempo en casa, es tiempo de divertirse con ellos y olvidar nuestro calendario laboral.

Desde que los niños ya van al “cole de mayores”, comienzan un calendario de actividades muy parecido al de los adultos, aprovechando la excusa de prepararlos para un futuro cada vez más cambiante pero a la vez más competitivo y exigente. Exigente en formación y adquisición de conocimientos, sobre todo; ya no es suficiente con inglés, además chino, natación, baloncesto, música… de alguna manera, su tiempo está programado desde por la mañana hasta la hora de volver a casa, y aún al llegar también la rutina diaria deja poco espacio a la improvisación.

Pues bien, ¿qué pasaría si los pequeños y no tan pequeños dispusieran de tiempos no programados o no estructurados?

Ante todo no digo que no esté bien que los niños realicen actividades extras, pero no hay que perder de vista la necesidad de dejar descansar el cerebro, bien para integrar todo lo aprendido y vivido durante el día, bien para observar lo que sucede alrededor o para explorar aquello que resulta nuevo y en lo que no se ha reparado hasta entonces porque los tiempos están marcados y no resulta fácil salirse del guion.

Reflexionemos un poco sobre los beneficios que puede traer el no hacer nada:

1. Pensemos en qué hacemos nosotros cuando no hacemos nada. Bien descansar en el sofá, que nunca está de más, o buscamos algo que hacer.
2. Si buscamos algo que hacer, y nadie nos dice qué, el motor que nos lleva a la actividad es el propio, es lo que llamamos, iniciativa y motivación intrínseca.
3. Esto nos llevará a buscar ideas o actividades para hacer en vez de estar sentados, esto es búsqueda de alternativas, básico para la resolución de problemas.
4. De todas las que se nos ocurran, tendremos que valorar cuales son posibles y cuales en este momento no son viables, esto es evaluación de viabilidad y comparación.
5. Plantearemos cuales nos gustan o nos apetecen más, esto se conoce como toma de decisiones.
6. Realizados los pasos anteriores, es necesario saber lo que necesitamos para llevarlo a cabo. Es decir, la planificación.
7. Por último, la implementación de todo lo anterior, es decir, llevar a cabo nuestra idea.
8. Pero lo realmente importante es que hemos conseguido pasar de un estado de aburrimiento a todo un proceso constructivo por nosotros mismos sin que nadie nos diga qué y cómo. Si los resultados son buenos nos sentiremos a gusto, orgullosos de lo que hemos conseguido y si no nos sale como esperábamos probaremos otra vez, de otra manera o algo distinto. Lo que favorecerá la propia valoración afianzando la autoestima, aprendiendo también a gestionar nuestras emociones o estados de ánimo.

Pues bien, todos estos puntos reflejan lo que conocemos como funciones ejecutivas, aquellas que nos definen como seres inteligentes, incluida la gestión de las emociones.

Esto es lo que hacen nuestros pequeños si les dejamos tiempo a su aire, sin decirles lo que tienen que hacer o lo que toca. Quien de vosotros no se ha encontrado a sus pequeños organizando alguna en su habitación después de un rato prolongado de silencio. Esta actitud es la necesaria e importante en la vida. Los padres y madres ponemos a su disposición no solo las herramientas sino también los tiempos y los espacios.

Os pongo el caso de los más pequeños, si no les decimos qué hacer, el propio calendario del desarrollo les llevará a la actividad. Durante el primer año, el bebé va desplegando toda una serie de conductas que va practicando hasta conseguir, por ejemplo, voltearse o ponerse en cuatro apoyos y después gatear, por eso es tan bueno dejarles tiempo sobre el suelo para que puedan explorar y afinar sus habilidades y capacidades. En los años siguientes, es difícil ver a un niño sentado sin hacer nada, siempre tiene su atención centrada en algo, bien observando para aprender, bien subiendo y bajando, pintando… pero pensemos en los niños más mayores, a partir de los cinco o seis años… porqué a partir de estas edades aparece el aburrimiento y lo vemos como algo negativo, intentando dirigir su calendario de actividades.

Unas pequeñas herramientas para fomentar la creatividad y poner a los niños a gestionar su propia diversión:
Coloca varias cajas de cartón en un rincón. Pronto ellos las utilizarán para mil cosas, ya sea para meterse dentro, construir o bien realizar torres….fotos tmsonrisas 304
Coloca en otro lugar unas pinturas y botes de plastilina, es infalible…
Si pones música que se pueda bailar, los niños pequeños siempre están dispuestos a ello. Es una bonita forma de disfrutar en familia.

 

Ahora que estamos de vacaciones os animo a que sentados en vuestras hamacas o toallas observéis a vuestros hijos sin más objetivo que descubrir lo que están haciendo. Espero que cuando veáis a vuestros hijos haciendo nada seáis capaces de mirarlos de otra manera, más allá.

Voluntariado en casitas de niños

El pasado 11 de junio, Clara Kirmayer, psicoterapeuta infantil y de adolescentes y Montserrat Morán, directora del centro Andares de Madrid, fueron invitadas por Cooperación Internacional para dar un taller dirigido a jóvenes voluntarias que este verano acudirán a centros de acogida de niños huérfanos en Rumanía.

Se trataron temas imprescindibles para quien va a estar con niños en situación de abandono y desprotección que hay que tener en cuenta a la hora de acercarse a ellos:

  1. Acercamiento al desarrollo normal del niño.
  2. Aproximación al desarrollo del niño en situación de abandono.
  3. Reflexión sobre las necesidades que se cubren en los voluntariados:
    1. Necesidades de los niños.
    2. Necesidades de los adultos que conviven y atienden a los menores.
    3. Necesidades de los voluntarios.
  4. Entrenamiento en la respuesta a posibles situaciones de conflicto que se den con este tipo de niños.

Todo esto lo llevaron a cabo a través de la representación de escenas fantaseadas y temidas por los propios voluntarios, así como a situaciones reales que se dan en estos casos. Esto les ayuda a identificar y reflexionar sobre las diferentes necesidades que se plantean ante una actividad de este tipo.

Estos niños presentan un hueco en su historia de vida, no suelen tener recuerdos explícitos de sus primeros años de vida porque no ha habido nadie que se los relate. Sin embargo, en su memoria hay grabados recuerdos implícitos, que han cumplido o cumplen su función puesto que han tenido que desarrollar respuestas a las situaciones de abandono que han sufrido. Estos niños suelen desarrollar un tipo de apego inseguro, puesto que “la respuesta o atención a sus necesidades ha sido incompleta, incoherente o incluso violenta y maltratante, aumentando las emociones negativas, traducidas en desconfianza, rabia y falta de regulación emocional. Este tipo de conducta produce desadaptación en entornos positivos, pero hay que saber que en su momento les sirvieron para sobrevivir en sus ambientes de origen” Fodor, E., Morán, M. “Todo un mundo de sorpresas. Capítulo 4: Bienvenido a mi vida. Raquel Juan”. Ediciones Pirámide. Madrid, 2016.

Es por eso, que es necesario acercarse a estos niños libres de cualquier prejuicio, abiertos a conocer su necesidad evitando anticiparla desde la perspectiva que nace de una fantasía o necesidad personal. Esto permitirá a los jóvenes voluntarios acercarse a estos niños desde la empatía que los pequeños requieren para poder respetar y, en la medida de lo posible, responder a sus necesidades reales.

“Gracias a todos por dar prioridad a las necesidades de los niños”

¿A QUÉ TIPO DE ACTIVIDADES APUNTO A MI HIJO? PREGUNTAMOS A LOS NIÑOS SOBRE SUS EXTRAESCOLARES, ESCUCHA SUS TESTIMONIOS

Para nosotros es muy importante la opinión de los niños, y por eso en nuestro centro “Andares” les hemos preguntado su parecer en cuanto a actividades extraescolares se refiere: cuál es su opinión sobre las que realiza o ha realizado, qué es lo que más le gusta, y en qué les ha ayudado. Queremos compartir con vosotros algunos de sus testimonios sin desvelar su identidad, tan preciada para nosotros:

Pequeña filósofa de 8 años, lleva con nosotros desde los dos meses:
“Expresión corporal, lo hice en el otro colegio, era divertida y muy creativa. Me daba seguridad”
“Gimnasia rítmica, flexibilidad y a veces dolía. Los torneos me ayudaban a aguantar la presión. Antes de tener gimnasia cuando había una competición no me gustaba, gracias a la gimnasia ahora puedo controlar la presión”
“Baloncesto, muy bien no lo hacen muy serio. Me anima. Hoy me iba a casa triste y cuando me he dado cuenta que tenía baloncesto me he alegrado”.
“Andares, si pudiera yo seguiría en Andares. Mamá, tú ya sabes que allí están mis más amigos o sea los que conozco desde hace más”
Artista del balón de 8 años, acude a Andares desde los 4 años:
“Fútbol, desde el año pasado. Me ayuda a ser más ágil y rápido. Me gusta porque puedo chutar y jugar con la pelota.”
“Andares está bien porque aprendes un poquitín más a jugar. Te diviertes mucho. La diversión y el juego es lo que más me gusta, y que se aprende a que cada cosa tiene que ser en su momento, que no es momento de jugar a todas horas.”

Inquieto y aguerrido niño de 6 años, viene a Andares desde los 12 meses:
“Judo en el colegio desde el año pasado. Este año me gusta más porque no jugamos tanto y nos enseñan más técnicas. Aprendo a defenderme.”
“Lo que más me gusta de Andares es jugar”.

Ya llevamos unos meses desde que empezó el colegio y con ello el gran quebradero de cabeza para nosotros los padres, ¡LAS EXTRAESCOLARES!. ¿A qué actividades apuntamos a nuestros hijos? ¿Cuál será la mejor para él? Buscamos, en la mayoría de las ocasiones, actividades con connotaciones educativas y enriquecedoras que acompañen el desarrollo de nuestros niños. Pero si buscamos una buena acogida por parte del niño y un efecto positivo en el mismo necesitaríamos tener en cuenta:
• Actividades que despierten el propio interés y manifiesta ilusión del niño por acudir a la misma
• Sus habilidades y destrezas
• Que no acoten su tiempo de descanso y juego tan importante para su desarrollo y aprendizaje, tanto en compañía como en solitario.
• No perder de vista el objetivo de despertar el entusiasmo y disfrute con la actividad, evitando convertirla en una obligación, en ocasiones fruto de las proyecciones y deseos de los padres o familiares, más que del deseo del niño.

Las actividades físicas (deportes), están indicadas para la práctica de ejercicio. Si, además, es en equipo, el beneficio es doble puesto que el niño experimenta el trabajo en grupo, ser parte integrante de algo, la cooperación y ayuda al otro. En esa misma línea ayudan a la socialización, favoreciendo las relaciones interpersonales y las nuevas amistades.

Las actividades artísticas (música, pintura, expresión corporal, teatro), son muy positivas para todo tipo de niños sobre todo aquellas que dan la posibilidad de exteriorizar emociones. Muy recomendables para niños tímidos o muy activos.

Sin embargo, lo que a priori parece lo mejor, posteriormente no resulta ser así, y quizá ahora, a estas alturas de curso nos damos vamos dando cuenta. Es bueno observar a nuestro hijo, escucharlo, recopilando información sobre lo que le gusta y le entusiasma. Ser padres es estar alerta y buscar lo mejor para él, aunque a veces no lo encontremos a la primera. En una ocasión una de las mamás que vienen a “Andares” con una niña de 4 años nos comentó, “he apuntado a la peque a violín, va contenta, pero cuando la hemos visto en uno de los festivales de navidad hemos notado que no para quieta en la silla. Cuando le pregunto, me dice que sí quiere ir a violín”. Se le aconsejó que probaran las clases de baile, puesto que conocemos a la niña desde pequeñita. “Al salir de su primera clase, nos dijo- quiero volver a esta clase-“. En muchas ocasiones los niños eligen una actividad guiados por los demás compañeros o amigos del colegio, o por los propios familiares. Sin embargo, es conveniente escuchar y observar al niño, no solo en lo que dice, sino en cómo lo manifiesta.

También es importante destacar el papel que cobra este tipo de actividades en los más pequeñitos, los que comienzan en el cole de mayores, entre tres y cuatro años. Resulta imprescindible proporcionarles el tiempo necesario, y con esto entendemos el que cada niño requiera en particular, para que una vez concluido el periodo de adaptación éste sea óptimo y lo hayan integrado como una rutina diaria. Como digo son recomendaciones porque lo más importante son las necesidades del niño y de su entorno familiar. En nuestro centro, hay niños que empezaron a venir con dos meses y comenzada su escolarización siguen viniendo. Han formado su grupo, niños con los que han ido creciendo, aprendiendo, respetándose y que ahora forman parte de su pequeña vida social, como la Pequeña Filósofa de 8 años.

Preguntas frecuentes en la vuelta al cole

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1. ¿Es necesario el periodo de adaptación para la educación infantil?
Desde luego sería recomendable que los centros estuvieran abiertos a la posibilidad de que los padres, durante la primera semana de escolarización, acudieran al aula con sus hijos y realizaran alguna actividad conjunta. De esta forma el maestro podría ganarse la confianza del pequeño a través del trato directo y a través de la diversión y el placer que produce el juego compartido con los más pequeños en presencia de los padres quienes transmitirán la confianza a su hijo. “Si mis padres confían, yo también”
2. ¿Qué se puede esperar o qué es lo normal en la conducta de los niños en los primeros días y semanas?
Lo normal es que al llegar lloren, esto significa que hay una buena vinculación afectiva con los padres. Por otro lado al terminar la jornada escolar y durante los primeros días, también es usual que los niños salgan más irritables por el cansancio tanto físico como emocional que supone esta experiencia, así mismo pueden estar más apegados a la madre o al padre ya que necesitan cerca su figura de referencia que les da seguridad.
3. ¿Cuánto tiempo suelen tardar los niños en adaptarse?
Depende del niño y de la disposición de los adultos implicados. Es recomendable que al despedirse, la persona que lleva al niño al colegio, deje claro quién va a venir a buscarle dándole una consigna determinada: “después de la merienda vengo a buscarte para ir a disfrutar juntos al parque”. La madre y el padre han de llevar bien esta separación mostrando confianza plena en el colegio que han elegido para su hijo así como en la maestra con quien dejan a su pequeño.
4. ¿A qué signos hay que estar atentos en los niños para saber si existe algún problema del que preocuparnos en su adaptación?
Además de lo que se ha comentado anteriormente como la irritabilidad, también hay que tener en cuenta que pueden aparecer pequeños accidentes con el control de esfínteres o con nuevas costumbres referente a la alimentación. Hay veces que los niños parecen estar más retadores hacia la madre o el padre pero todo entra dentro de lo normal. En este caso los padres han de mantenerse firmes pero con ternura y comprensión ante las nuevas experiencias del más pequeño de la casa.

¡VAMOS AL COLE! 5 Consejos prácticos para la vuelta

Consejos para hacer más llevadero el tránsito y los cambios asociados al inicio de la educación infantil en los niños.

  1. Evita hablarle continuamente del tema. Una vez decidido el colegio, se lo comunicáis al niño, os acercáis a verlo con él, se lo enseñáis y le explicáis que después del verano irá a ese cole a jugar con otros niños… y después de eso no hace falta volver a hablar de ello hasta el día de antes. Este día se le dice: “mañana por la mañana te acompañaré al colegio donde conocerás niños con muchas ganas de jugar”. Elige la ropita que se va a poner o coloca el uniforme y el material necesario para su primer día con él.
  2. La entrada por la mañana. Es muy importante para el pequeño llegar al colegio de los primeros especialmente para niños tímidos. Esto es válido para todo el curso. “Llegar tarde a una fiesta siempre es más duro que si uno llega de los primeros”. Además con una despedida corta y concisa será suficiente; colócate a su altura, mírale a los ojos, dile cuándo vas a venir a buscarle (por ejemplo: “después de la comida”) o nombrar a la persona que va a recogerlo, dale un besito y despídele con una gran sonrisa.
  3. Procura llegar de los primeros a la hora de recoger al niño. Ver cómo los demás se van yendo con sus padres y que ellos se quedan esperando produce una incertidumbre innecesaria para tu hijo. Además cuando recibimos al niño tenemos que ponernos a su altura, darle un abracito y un beso y preguntarle: “has disfrutado aprendiendo juegos nuevos, me encantaría que me enseñaras”. Es muy probable que no te cuente nada de lo que sucede en el colegio, normalmente los niños no lo hacen en este momento. NUNCA llevar o comprar un regalito o golosina al niño, con un bocadillo o algo de fruta para merendar es suficiente. Si se promete algo al niño hay que procurar cumplirlo. Por ejemplo, si le decimos que va a venir a buscarlo el abuelo, intentar no cambiar de opinión. Si no lo haces así el niño se sentirá engañado y será más probable que se enfade, con razón.
  4. Truco para que los niños cuenten algo de su día. Durante la cena, desayuno o el momento en el que la familia esté reunida sin distracciones como la televisión o algún juego de ordenador, los padres podéis comenzar a hablar entre vosotros sobre cómo os ha ido el día. Esto hará que él sienta la necesidad de participar de vuestra conversación y será el momento en el que recordará diferentes anécdotas que le sucedieron durante el día y estará encantado de compartirlas con vosotros. Tened paciencia y constancia, al fin el pequeño participará en la conversación con tal de captar vuestra atención. Estos son los momentos donde puedes recibir información sobre las alegrías y preocupaciones de tu pequeño y actuar en consecuencia, así como conocerle mejor. Cuando hable escúchale con mucha atención este procedimiento ayudará a mantener la vinculación afectiva y despertará el placer que supone la comunicación en familia.
  5. Si es posible, evita el exceso de actividades extraescolares. Con dos actividades a la semana será suficiente. Los niños necesitan jugar con otros niños libremente para favorecer el desarrollo de su vida social. Para él es más importante que compartas juegos al menos 20 minutos cada día que un exceso de actividades extraescolares.

Viajar en tren o avión con niños

Poner rumbo a nuestro destino de vacaciones se nos puede hacer un poco cuesta arriba con niños pequeños y si encima no viajamos en nuestro propio coche. Pero nada que no sea solucionado con un poco de imaginación, creatividad y diversión, aliñado con grandes dosis de paciencia.

Para los que viajéis en tren o avión:

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  1. Unos días antes podéis leer algún cuento relacionado con el medio de transporte que vais a utilizar. Para ello, los cuentos de Teo son un buen recurso.
  2. A los niños menores de seis años les cuesta comprender el concepto de tiempo, así que no hace falta que durante dos semanas antes les estéis diciendo que os vais a ir de vacaciones.
  3. La última semana guardad aquellos juguetes que más le gustan y reservadlos para llevarlos en su equipaje de mano. Será toda una sorpresa volverlos a encontrar
  4. Además de estos juguetes podéis incluir, cuentos, pinturas, o plastilina.
  5. Si viajáis en tren, los asientos con mesa en medio están muy bien para que ellos puedan jugar
  6. Si vais en avión, los asientos de delante ofrecen más espacio y ahí pueden jugar tranquilos.

¡FELIZ VIAJE!

Viajar con niños: viajar en coche

Poner rumbo a nuestro destino de vacaciones se nos puede hacer un poco cuesta arriba, sobre todo con niños pequeños y dependiendo del medio de transporte elegido. Pero nada que no se pueda solucionar con un poco de imaginación, creatividad y diversión, aliñado con grandes dosis de paciencia.

Para aquellos que viajéis en coche:

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  1.  Imprescindible su juguete, peluche, mantita… favorita ya que le dará seguridad
  2. Llévate la música que escucháis con él y en los momentos en los que esté nervioso puedes ponérsela ya que le calmará escuchar algo que le reavive buenos momentos.
  3. Para niños a partir de tres años podéis jugar a buscar objetos que ellos conocen, tanto fuera como dentro del coche: un árbol grande, un puente, un zapato… A partir de tres o cuatro años es muy divertido contar coches bien por color o bien por marca si son muy entusiastas de los coches.
  4. A partir de 5 años, cuando están aprendiendo las letras en el colegio, suele gustarles los juegos tipo veo- veo pero algo más simplificado que el tradicional. Por ejemplo, buscar el nombre de un objeto que esta fuera o dentro del coche y comienza por za: zapato…. También el clásico juego de palabras encadenadas: consiste en buscar una palabra con la última sílaba de la palabra que dijo el anterior jugador. Por ejemplo uno dice casa, el siguiente dice sapo y a continuación el que le sigue dice posada…. Así sucesivamente.
  5. Para los más mayores existen CD con música, cuentos y adivinanzas con lo que el viaje se convertirá en pura diversión. No es imprescindible un CD, seguro que recordamos canciones de viajes o adivinanzas que aprendimos de pequeños.
  6. Para los momentos de crisis no pasa nada por utilizar las tablets o IPads con alguna película o dibujo animado. Pero como último recurso, puesto que si lo ponemos desde el principio ya no nos quedarán más opciones
  7. También hay momentos para la calma. Cada uno con sus pensamientos.
  8. Está bien hacer una parada cada dos horas para que puedan estirar piernas y corretear un poco. Un sitio en el que haya columpios o espacio para jugar al balón. Después de esto los niños estarán más dispuestos a reanudar el viaje.
  9. Si tanto al salir como al volver os encontráis con la posibilidad de incorporaros al carril adicional, no lo recomiendo puesto que si surge la necesidad de parar esto no sería tarea fácil.

¡FELICES VACACIONES!

Quitar el pañal: ¡preparados, listos, YA!

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Como ya hemos hablado en otras ocasiones, el control de esfínteres supone otro paso más en la independencia y autonomía del niño. Ya se va haciendo mayor.

Para que el niño sea capaz de controlar esfínteres no solo tiene que darse una madurez psicológica y emocional, sino que tiene que estar preparado fisiológicamente. Requiere de una madurez neurológica. El cerebro es el que debe controlar y coordinar esta actividad: el sistema muscular, el sistema neuromotor, el sistema hormonal y sistema neurotransmisor.

Si ya hemos comprobado que nuestro pequeño está preparado para dar el paso tendremos que tener en cuenta los siguientes aspectos:

  1. El niño suele estar preparado hacia los 27 meses.
  2. Los niños suelen tardar más porque a nivel fisiológico se produce un cambio. El conducto espermático se va separando de la vejiga y mientras se da esta separación el niño puede sufrir erecciones por la noche que provoquen el escape de pis. Es por ello que en los adultos cuando hay una erección no es posible que salga pis.
  3. Elegid con él las cosas nuevas que va a usar en esta nueva etapa: orinal, calzoncillos/ braguitas…
  4. Explicadle lo que va a pasar para que sepa a lo que atenerse.
  5. Una vez que se retira el pañal no hay vuelta atrás. Por eso es importante elegir bien el momento en que el niño esté más preparado y si es en época de buen tiempo mejor.
  6. Es importante reconocerle el logro pero no sobredimensionarlo. No hay que darle más importancia que la que tiene, “que bien que lo has conseguido hacer como los mayores, como papá y mamá”, cuando lo ha hecho y cuando se le escapa cambiadle y recordadle que la próxima vez es importante que avise. De este modo también evitaremos que lo utilice para manipular situaciones.
  7. Ayudadle a despedirse de sus cacas si le resulta difícil. Hacer un ritual. Por ejemplo, cuando haya terminado le decís que hay que despedirse de las cacas, y que se van por el váter. Que sea él el que tire de la cadena, a la vez que decís “adiooos”.
  8. Podéis establecer unas rutinas en vez de intentar averiguar cuándo tiene ganas.
  9. Avisadle con antelación y acompañadle al baño. Haciendo que este momento sea ameno para él. Podéis llevar cuentos o sus muñecos favoritos.

El tiempo que esté en el baño no será muy prolongado. Si pasados 10 minutos no hace, le  decimos “veo que ahora no tienes ganas, lo intentamos más tarde”, si hace, “que bien que lo has hecho como los mayores”.

Cinco pistas para quitar el pañal

 

 

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Con la llegada del buen tiempo, sobre todo en la época de vacaciones de verano y a las puertas de comenzar el cole de mayores, el control de esfínteres se convierte en uno de los temas principales entre las mamás de los niños y niñas de entre 24 y 36 meses.

Lo que no estoy segura es de sí todos tenemos las mismas ideas en la cabeza cuando hablamos de control de esfínteres.

Retirar el pañal es la culminación de todo un proceso por el que pasa el niño en estas edades, como todo proceso, lleva unas etapas y hay que contemplar algunas variables, para que todo vaya en armonía y se desarrolle de la manera más respetuosa posible. Tanto para el niño como para los padres. Mucho cuidado con el momento en el que está, cambio de casa, adiós al chupete, de la cuna a la cama… una cosa cada vez por favor.

Si estáis pensando en retirar el pañal os sugiero que os fijéis en lo siguiente antes de comenzar:

  1. Muestra interés por ver a papá y a mamá en el baño. Le dejaremos ver ya que aprenden por imitación y les encanta hacer cosas de mayores
  2. Si hay bebés u otros niños con pañal se acerca para ver cómo les cambian
  3. En ocasiones informa de lo que está pasando o de las sensaciones corporales que tiene.
  4. Mantiene el pañal seco durante varias horas
  5. Le gusta jugar con el agua, con plastilina o materiales similares que emulan pis o caca. Dejadle que juegue, proyectará en estos materiales sus necesidades y curiosidades.
  6. Contadle algún cuento que haga referencia al tema. Veréis si el tema le atrae o no en función del interés que muestre por el cuento.
  7. Salta con los pies juntos. Al conseguir esto el esfínter se contrae, indicando la madurez a nivel muscular, al fin y al cabo el esfínter es un músculo.
  8. Sube las escaleras alternando los pies

Si las respuesta a la mayoría de estos aspectos es “SI”, entonces manos a la obra. En los siguientes post intentaremos ayudaros en este proceso. Despacio pero con buena letra.