¡Vamos a la cama!

¡Vamos a la cama!

¿Cómo incorporar los límites en la rutina diaria de nuestros hijos?

Hacer atractiva la vida cotidiana de los más pequeños puede ser muy divertido para el entorno familiar.
Los días pasan y las costumbres diarias se convierten en rutinas, si conseguimos que estas se transformen en un aprendizaje entretenido de una forma tierna y amena, los niños lo recordarán durante toda su vida.

Podemos inventar un cuento delicioso para cada ocasión.
Presentar las diferentes actividades como algo “que vale la pena vivir”, convirtiendo al niño en el protagonista del cuento, de esta forma querrá repetirlo todos los días.
Los niños a estas edades tan tiernas, permanentemente repiten todo aquello que les ha resultado divertido.

Seguramente ya habrás observado en tus hijos que cuando juegan o escuchan un cuento quieren repetirlo hasta el cansancio.
Es normal, ellos saben que es justamente ÉSTO lo que necesitan para su DESARROLLO INTEGRAL para avanzar en esta gran aventura que es la vida.
Entre la rutina diaria se encuentra por ejemplo como conseguir que el pequeño quiera ir a la cama
Disfrutar del momento “ir a la cama”

Aquí te ofrecemos una idea que en realidad la inventaron los peques y nosotros tan solo lo hemos puesto en “escena”.
Lo primero hay que distinguir entre “ir a la cama” e “ir a dormir”. Nuestro objetivo es hacer atractivo el concepto de la “cama”.
Seguramente tu pequeño tiene su peluche preferido que siempre lleva consigo cuando llega la noche. Supongamos que es un osito.
Entonces le decimos al niño: “vamos a preparar la camita, es que el osito tiene ganas de meterse en ella”.
Os dirigís juntos hacia el dormitorio con el osito, durante el camino vais desvistiendo al osito y los acostáis juntos diciendo: “que gusto entre estas sábanas suaves”, haciendo sonidos y gestos que transmitan placer al tocarlas (recuerda que tu niño todavía es muy pequeño y entiende mucho más el lenguaje no verbal que el verbal).

Ahora imita la voz del osito y di:” aquí estoy muy a gusto y seguramente tendré sueños muy bonitos donde seguiré jugando”, entonces los dos le dais el besito de buenas noches.
En este momento le dices a tu hijo con cara de placer: “nosotros ahora vamos al salón a disfrutar TÚ y YO JUNTITOS.
A mí lo que más me gusta es estar contigo y compartir este momento, es lo que más feliz me hace”.
En este instante de intimidad junto al pequeño podrías leer su cuento favorito o hacer su puzle predilecto que ya domina muy bien y no le suponga dificultad alguna, algún juego que ya sabes que tiene siempre éxito.
Mientras tanto puedes poner una música relajante.

En un momento determinado empiezas a bostezar estirándote diciendo “me está entrando un sueñito tan agradable, ven vamos a ver el osito, sh-sh-sh despacito en silencio”.
El osito ya se habrá dormido, te habrá preparado la cama mientras te esperaba y seguro que te encuentras muy a gusto en ella, que está cálida y placentera.
Mientras estas contando toda la historia vas desvistiendo y acostando el niño y le das el besito de las buenas noches.
Después sigues con tus costumbres de siempre en cuanto a dejar alguna luz, la puerta entornada o alguna música muy suave y muy muy bajita.

Los niños nunca quieren ir a dormir y a veces tampoco quieren salir de la cama, así que por la mañana empezamos con otro cuento: “ahora dejaremos descansar la camita durante el día para que se refresque y se estiren las sábanas, si quieres puedes ayudarme un poco y así a la noche te recibirá con sus alas doradas (aquí haces el gesto de abrir los brazos muy amplios y los vas cerrando alrededor del cuerpito del peque para acogerlo y finalmente fundiros en un gran abrazo). Bueno ahora sí que estamos preparados para el día y nos damos el besito de los buenos días (es importante decir que ahora es de día, ya que ellos no saben todavía distinguir entre el día y la noche)”.

Cómo puedes observar en ningún momento hablamos de “dormir” cuando vamos hacia el dormitorio para ver si el osito ya se ha dormido.
Si es necesario ensaya varias veces hasta que te salga creíble los gestos, voces y especialmente transmitir QUE TU MAYOR FELICIDAD ES DISFRUTAR CON ÉL en estos momentos, a pesar de estar muerta de cansancio y lo único que piensas es meterte tú en la cama.
Ser padres, además de cientos de cosas más nos enseña a ampliar la creatividad, aceptar la renuncia, elevar nuestros niveles de paciencia pero todos estos ingredientes día a día nos abren también el corazón hacía el verdadero amor.

¡Vamos a la cama! Elizabeth Fodor

Dormir soñando

Llega la noche, el cielo cierra sus ojitos azules
y la casa entorna sus puertas para ir a descansar.
Y tú, hijo mío, reclina la cabeza en tu cunita
para que el sueño te lleve en sus alas doradas
al lugar donde te regalan besos, caricias y juegos felices.
Tu ropita duerme en la silla, los juguetes también,
el autobús y el parque sueñan contigo bajo las estrellas.
Mañana serás feliz cuando salgan los primeros rayos de sol iluminando
tu cabecita.
Duerme mi niño, duerme (nombre del niño), duérmete ya.
Durante la noche papá y mamá te cuidarán.

Elizabeth Fodor Todo un mundo de emociones Pirámide

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Una respuesta a “¡Vamos a la cama!”

  1. Llevaba mucho tiempo pensando en como cambiar la rutina del sueño con mi peque, solo se dormía conmigo al lado y ha sido seguir vuestra idea y desde el primer día se duerme solito con su peluche, él disfruta de ese momento y yo también. Si no lo veo no lo creo al principio no se lo contaba a nadie por temor a que se estropeara o dejase de funcionar, con el paso del tiempo estoy segura de que no ha sido casualidad, a si que si os encontráis en mi misma situación hacerlo.
    Muchas gracias

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