Quitar el pañal: ¡preparados, listos, YA!

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Como ya hemos hablado en otras ocasiones, el control de esfínteres supone otro paso más en la independencia y autonomía del niño. Ya se va haciendo mayor.

Para que el niño sea capaz de controlar esfínteres no solo tiene que darse una madurez psicológica y emocional, sino que tiene que estar preparado fisiológicamente. Requiere de una madurez neurológica. El cerebro es el que debe controlar y coordinar esta actividad: el sistema muscular, el sistema neuromotor, el sistema hormonal y sistema neurotransmisor.

Si ya hemos comprobado que nuestro pequeño está preparado para dar el paso tendremos que tener en cuenta los siguientes aspectos:

  1. El niño suele estar preparado hacia los 27 meses.
  2. Los niños suelen tardar más porque a nivel fisiológico se produce un cambio. El conducto espermático se va separando de la vejiga y mientras se da esta separación el niño puede sufrir erecciones por la noche que provoquen el escape de pis. Es por ello que en los adultos cuando hay una erección no es posible que salga pis.
  3. Elegid con él las cosas nuevas que va a usar en esta nueva etapa: orinal, calzoncillos/ braguitas…
  4. Explicadle lo que va a pasar para que sepa a lo que atenerse.
  5. Una vez que se retira el pañal no hay vuelta atrás. Por eso es importante elegir bien el momento en que el niño esté más preparado y si es en época de buen tiempo mejor.
  6. Es importante reconocerle el logro pero no sobredimensionarlo. No hay que darle más importancia que la que tiene, “que bien que lo has conseguido hacer como los mayores, como papá y mamá”, cuando lo ha hecho y cuando se le escapa cambiadle y recordadle que la próxima vez es importante que avise. De este modo también evitaremos que lo utilice para manipular situaciones.
  7. Ayudadle a despedirse de sus cacas si le resulta difícil. Hacer un ritual. Por ejemplo, cuando haya terminado le decís que hay que despedirse de las cacas, y que se van por el váter. Que sea él el que tire de la cadena, a la vez que decís “adiooos”.
  8. Podéis establecer unas rutinas en vez de intentar averiguar cuándo tiene ganas.
  9. Avisadle con antelación y acompañadle al baño. Haciendo que este momento sea ameno para él. Podéis llevar cuentos o sus muñecos favoritos.

El tiempo que esté en el baño no será muy prolongado. Si pasados 10 minutos no hace, le  decimos “veo que ahora no tienes ganas, lo intentamos más tarde”, si hace, “que bien que lo has hecho como los mayores”.

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