Preguntas frecuentes en la vuelta al cole

en la vuelta al cole

1. ¿Es necesario el periodo de adaptación para la educación infantil?
Desde luego sería recomendable que los centros estuvieran abiertos a la posibilidad de que los padres, durante la primera semana de escolarización, acudieran al aula con sus hijos y realizaran alguna actividad conjunta. De esta forma el maestro podría ganarse la confianza del pequeño a través del trato directo y a través de la diversión y el placer que produce el juego compartido con los más pequeños en presencia de los padres quienes transmitirán la confianza a su hijo. “Si mis padres confían, yo también”
2. ¿Qué se puede esperar o qué es lo normal en la conducta de los niños en los primeros días y semanas?
Lo normal es que al llegar lloren, esto significa que hay una buena vinculación afectiva con los padres. Por otro lado al terminar la jornada escolar y durante los primeros días, también es usual que los niños salgan más irritables por el cansancio tanto físico como emocional que supone esta experiencia, así mismo pueden estar más apegados a la madre o al padre ya que necesitan cerca su figura de referencia que les da seguridad.
3. ¿Cuánto tiempo suelen tardar los niños en adaptarse?
Depende del niño y de la disposición de los adultos implicados. Es recomendable que al despedirse, la persona que lleva al niño al colegio, deje claro quién va a venir a buscarle dándole una consigna determinada: “después de la merienda vengo a buscarte para ir a disfrutar juntos al parque”. La madre y el padre han de llevar bien esta separación mostrando confianza plena en el colegio que han elegido para su hijo así como en la maestra con quien dejan a su pequeño.
4. ¿A qué signos hay que estar atentos en los niños para saber si existe algún problema del que preocuparnos en su adaptación?
Además de lo que se ha comentado anteriormente como la irritabilidad, también hay que tener en cuenta que pueden aparecer pequeños accidentes con el control de esfínteres o con nuevas costumbres referente a la alimentación. Hay veces que los niños parecen estar más retadores hacia la madre o el padre pero todo entra dentro de lo normal. En este caso los padres han de mantenerse firmes pero con ternura y comprensión ante las nuevas experiencias del más pequeño de la casa.

¡VAMOS AL COLE! 5 Consejos prácticos para la vuelta

Consejos para hacer más llevadero el tránsito y los cambios asociados al inicio de la educación infantil en los niños.

  1. Evita hablarle continuamente del tema. Una vez decidido el colegio, se lo comunicáis al niño, os acercáis a verlo con él, se lo enseñáis y le explicáis que después del verano irá a ese cole a jugar con otros niños… y después de eso no hace falta volver a hablar de ello hasta el día de antes. Este día se le dice: “mañana por la mañana te acompañaré al colegio donde conocerás niños con muchas ganas de jugar”. Elige la ropita que se va a poner o coloca el uniforme y el material necesario para su primer día con él.
  2. La entrada por la mañana. Es muy importante para el pequeño llegar al colegio de los primeros especialmente para niños tímidos. Esto es válido para todo el curso. “Llegar tarde a una fiesta siempre es más duro que si uno llega de los primeros”. Además con una despedida corta y concisa será suficiente; colócate a su altura, mírale a los ojos, dile cuándo vas a venir a buscarle (por ejemplo: “después de la comida”) o nombrar a la persona que va a recogerlo, dale un besito y despídele con una gran sonrisa.
  3. Procura llegar de los primeros a la hora de recoger al niño. Ver cómo los demás se van yendo con sus padres y que ellos se quedan esperando produce una incertidumbre innecesaria para tu hijo. Además cuando recibimos al niño tenemos que ponernos a su altura, darle un abracito y un beso y preguntarle: “has disfrutado aprendiendo juegos nuevos, me encantaría que me enseñaras”. Es muy probable que no te cuente nada de lo que sucede en el colegio, normalmente los niños no lo hacen en este momento. NUNCA llevar o comprar un regalito o golosina al niño, con un bocadillo o algo de fruta para merendar es suficiente. Si se promete algo al niño hay que procurar cumplirlo. Por ejemplo, si le decimos que va a venir a buscarlo el abuelo, intentar no cambiar de opinión. Si no lo haces así el niño se sentirá engañado y será más probable que se enfade, con razón.
  4. Truco para que los niños cuenten algo de su día. Durante la cena, desayuno o el momento en el que la familia esté reunida sin distracciones como la televisión o algún juego de ordenador, los padres podéis comenzar a hablar entre vosotros sobre cómo os ha ido el día. Esto hará que él sienta la necesidad de participar de vuestra conversación y será el momento en el que recordará diferentes anécdotas que le sucedieron durante el día y estará encantado de compartirlas con vosotros. Tened paciencia y constancia, al fin el pequeño participará en la conversación con tal de captar vuestra atención. Estos son los momentos donde puedes recibir información sobre las alegrías y preocupaciones de tu pequeño y actuar en consecuencia, así como conocerle mejor. Cuando hable escúchale con mucha atención este procedimiento ayudará a mantener la vinculación afectiva y despertará el placer que supone la comunicación en familia.
  5. Si es posible, evita el exceso de actividades extraescolares. Con dos actividades a la semana será suficiente. Los niños necesitan jugar con otros niños libremente para favorecer el desarrollo de su vida social. Para él es más importante que compartas juegos al menos 20 minutos cada día que un exceso de actividades extraescolares.

Quitar el pañal: ¡preparados, listos, YA!

pistas para quitar el pañal

Como ya hemos hablado en otras ocasiones, el control de esfínteres supone otro paso más en la independencia y autonomía del niño. Ya se va haciendo mayor.

Para que el niño sea capaz de controlar esfínteres no solo tiene que darse una madurez psicológica y emocional, sino que tiene que estar preparado fisiológicamente. Requiere de una madurez neurológica. El cerebro es el que debe controlar y coordinar esta actividad: el sistema muscular, el sistema neuromotor, el sistema hormonal y sistema neurotransmisor.

Si ya hemos comprobado que nuestro pequeño está preparado para dar el paso tendremos que tener en cuenta los siguientes aspectos:

  1. El niño suele estar preparado hacia los 27 meses.
  2. Los niños suelen tardar más porque a nivel fisiológico se produce un cambio. El conducto espermático se va separando de la vejiga y mientras se da esta separación el niño puede sufrir erecciones por la noche que provoquen el escape de pis. Es por ello que en los adultos cuando hay una erección no es posible que salga pis.
  3. Elegid con él las cosas nuevas que va a usar en esta nueva etapa: orinal, calzoncillos/ braguitas…
  4. Explicadle lo que va a pasar para que sepa a lo que atenerse.
  5. Una vez que se retira el pañal no hay vuelta atrás. Por eso es importante elegir bien el momento en que el niño esté más preparado y si es en época de buen tiempo mejor.
  6. Es importante reconocerle el logro pero no sobredimensionarlo. No hay que darle más importancia que la que tiene, “que bien que lo has conseguido hacer como los mayores, como papá y mamá”, cuando lo ha hecho y cuando se le escapa cambiadle y recordadle que la próxima vez es importante que avise. De este modo también evitaremos que lo utilice para manipular situaciones.
  7. Ayudadle a despedirse de sus cacas si le resulta difícil. Hacer un ritual. Por ejemplo, cuando haya terminado le decís que hay que despedirse de las cacas, y que se van por el váter. Que sea él el que tire de la cadena, a la vez que decís “adiooos”.
  8. Podéis establecer unas rutinas en vez de intentar averiguar cuándo tiene ganas.
  9. Avisadle con antelación y acompañadle al baño. Haciendo que este momento sea ameno para él. Podéis llevar cuentos o sus muñecos favoritos.

El tiempo que esté en el baño no será muy prolongado. Si pasados 10 minutos no hace, le  decimos “veo que ahora no tienes ganas, lo intentamos más tarde”, si hace, “que bien que lo has hecho como los mayores”.

Cinco pistas para quitar el pañal

pistas para quitar el pañal

Con la llegada del buen tiempo, sobre todo en la época de vacaciones de verano y a las puertas de comenzar el cole de mayores, el control de esfínteres se convierte en uno de los temas principales entre las mamás de los niños y niñas de entre 24 y 36 meses.

Lo que no estoy segura es de sí todos tenemos las mismas ideas en la cabeza cuando hablamos de control de esfínteres.

Retirar el pañal es la culminación de todo un proceso por el que pasa el niño en estas edades, como todo proceso, lleva unas etapas y hay que contemplar algunas variables, para que todo vaya en armonía y se desarrolle de la manera más respetuosa posible. Tanto para el niño como para los padres. Mucho cuidado con el momento en el que está, cambio de casa, adiós al chupete, de la cuna a la cama… una cosa cada vez por favor.

Si estáis pensando en retirar el pañal os sugiero que os fijéis en lo siguiente antes de comenzar:

  1. Muestra interés por ver a papá y a mamá en el baño. Le dejaremos ver ya que aprenden por imitación y les encanta hacer cosas de mayores
  2. Si hay bebés u otros niños con pañal se acerca para ver cómo les cambian
  3. En ocasiones informa de lo que está pasando o de las sensaciones corporales que tiene.
  4. Mantiene el pañal seco durante varias horas
  5. Le gusta jugar con el agua, con plastilina o materiales similares que emulan pis o caca. Dejadle que juegue, proyectará en estos materiales sus necesidades y curiosidades.
  6. Contadle algún cuento que haga referencia al tema. Veréis si el tema le atrae o no en función del interés que muestre por el cuento.
  7. Salta con los pies juntos. Al conseguir esto el esfínter se contrae, indicando la madurez a nivel muscular, al fin y al cabo el esfínter es un músculo.
  8. Sube las escaleras alternando los pies

Si las respuesta a la mayoría de estos aspectos es “SI”, entonces manos a la obra. En los siguientes post intentaremos ayudaros en este proceso. Despacio pero con buena letra.

¡Al fin libre, adios al pañal!

Muchos miran hacia atrás y se ríen al recordar lo competitivos e impacientes que fueron intentando que su hijo fuera el primero, o por lo menos no el último, en desprenderse de los pañales.

Ahora están convencidos de que el niño habría aprendido a ir al váter mucho antes y con mucho menos estrés si ellos no se hubieran tomado este aprendizaje como un indicador de sus propias aptitudes como padres. Del mismo modo que un niño aprende a andar y a hablar cuando está preparado para hacerlo, un día tu hijo se despojará de los pañales y aprenderá a usar el váter.

Dicho esto, no creo que haya otra edad más apropiada para iniciar este proceso que entre los dos y los tres años. Este es el período en que los niños se dedican a poner a prueba constantemente quién manda para hacerse una idea de cuál es el lugar que ocupan en el mundo.

Aprender a usar el váter proporcionará a tu hijo un nuevo sentido de la autoestima, el autocontrol y la independencia: “mira, ya sé hacerlo solo”. El paso de los pañales a las braguitas o calzoncillos suele asociarse a un enorme cambio en la personalidad del niño. Es muy probable que, de golpe, tu pequeño se vuelva mucho más seguro de sí mismo, e incluso, parezca estar más tranquilo.

Ayudar al niño durante este proceso requerirá una enorme dosis de tacto, tiempo y paciencia, además de creatividad. Es posible que, por primera vez, te des cuenta de cuál es el estilo de aprendizaje de tu hijo y el sistema de enseñanza que te demanda. Es posible que sientas cierta envidia al ver cómo la hija de tu mejor amiga, con solo 23 meses, es capaz de utilizar correctamente el orinal y de llevar unas bragas de un blanco inmaculado. Pero no obligues a tu hijo a aprender antes de que él manifieste interés por hacerlo. Él se encargará de darte pistas, alguna muy sutil cuando esté listo para aprender. La mayoría de los médicos coincide en afirmar que un niño ha de haber cumplido dos años por lo menos para tener el suficiente control muscular que le permita retener la orina en la vejiga durante varias horas. Además, cuanto mayor sea el pequeño, más fácil resultará explicarle el proceso y más orgulloso se sentirá de su propio éxito.

En la vida, todas las cosas tienen su momento

Relájate

Cuando sientes que el camino se hace denso y tus fuerzas flaquean y estas agobiada

RELÁJATE

y conecta contigo mismo, no importa que sean solo unos pocos minutos.
Disfruta de la sensación placentera de estar solo contigo mismo. Sentirás como recargas pilas y verás el mundo con otros ojos.
Elige el momento cuando sepas que alguien de tu confianza se puede hacer cargo de tu bebé, solo serán unos diez minutos.
Acomódate sobre la cama y abandona tu cuerpo percibiendo como te arropa y que siempre está ahí para sostenerte.
Deja que los pensamientos que surgen en tu mente, vengan y vayan como las nubes en el cielo que van y vienen.

Nada que pensar, nada que hacer.

Relajate

Comenzarás a percibir los primeros signos de relajación cuando sientas el aire sobre tu piel, la profundidad de tus músculos y de tus huesos.
Afloja la mandíbula, el paladar, la lengua se hace ancha en la boca casi tocando las mejillas, el entrecejo se va relajando así como la cuenca de los ojos, la garganta, las cuerdas vocales, el cuello, hombros, brazos, muñecas, manos y cada uno de los dedos.
Toma conciencia de tu respiración y siente el movimiento suave de pecho y abdomen.
Percibe el contacto de las nalgas sobre la superficie, los muslos, pantorrillas, tobillos, talones hasta los dedos de los pies. Siente cada uno de los dedos de los pies donde las tensiones salen y se esfuman del cuerpo.
Disfruta de este momento y del placer de estar contigo mismo, escucha el sonido interior de tu cuerpo.
Siente la energía positiva que llega del Universo como una brisa cálida y te llena de bienestar, sosiego y paz.
Al incorporarte hazlo lentamente para volver a contactar con todo lo que te rodea.

Ahora ya en relajación… disfruta de tu bebé

Front2 page Elizabeth Fodor

Front3 page Elizabeth Fodor

El primer año

El primer año

Mi bebé y yo.
El apego.
Mimos y caricias para encontrar el significado de la vida.

… [Ver más]

El segundo año

El segundo año

El bebé aventurero.
A la conquista de la independencia.

… [Ver más]

El tercer año

El tercer año

“Niño pequeño” o solo “bebé grande”.
Aprendiendo a volar.

… [Ver más]

¿POR QUÉ PERMITIR A MI HIJO NO COMPARTIR ALGUNAS DE SUS COSAS?

Hola a todos, soy una madre con dos hijos.

Desde que nacieron los llevo a clases de juegos en Andares. Me gustaría compartir con vosotros una anécdota que me pasó un día con mi hija cuando tenía tres añitos.

Como ya sabéis, con la llegada del buen tiempo, vienen las visitas casi diarias al parque. Hacía tres días que mi hija había celebrado su cumple en el cole, recibiendo dos regalos muy especiales para ella: una pelota, que llevaba anhelando algunos meses, y un aro. Desde ese momento el resto de juguetes quedó en un segundo plano.

Al prepararnos para ir al parque, teníamos que elegir qué juguetes íbamos a llevar. Fue en ese momento cuando mi hija me dice que quiere bajar sus juguetes, esos dos últimos que acaba de recibir, y que además, no está dispuesta a compartirlos con nadie.

En el parque siempre, o casi siempre, hay niños, y suele ocurrir que quieran jugar con los juguetes de los demás, no se sabe por qué, pero parecen mucho más interesantes los juguetes de los demás niños que los suyos propios. La tónica general es que algún adulto siempre dice a los niños algo así como:”los juguetes son de todos, tienes que aprender a compartir”.

Como no hay nada más instructivo que la propia práctica para aprender lo que le han enseñado a uno, me puse manos a la obra. Recordé lo que había escuchado sobre cómo hay que actuar en este tipo de situaciones en Andares. Hablé con mi hija y le dije: “mira cariño, estoy de acuerdo en que estos juguetes no los quieras compartir con nadie, son solo tuyos y por eso los vamos a dejar en tu habitación, en un sitio especial, el que tú elijas. Porque verás, al parque se bajan juguetes que los demás niños puedan utilizar, al igual que tú puedes jugar con los de tus amigos. “

Después de reflexionar sobre lo que la estaba proponiendo, aceptó el trato. Fuimos al parque y llevó tres juguetes que sí estaba dispuesta a compartir con sus amigos.

Durante el segundo año de clases de juegos (entre los 24 y 36 meses del bebé), se enseña a los niños a compartir, pero también nos enseñan a los padres a respetar sus cosas. Todo esto lo consiguen a través de un juego muy sencillo. Se entrega a cada niño una anilla, quedándose la coordinadora del grupo también con otra. En ese momento, la coordinadora se acerca la anilla a su pecho sujetándola con las dos manos y dice “mío, mío, mío”, para afianzar con el lenguaje no verbal el concepto de pertenencia. De los que no están dispuestos a entregarla, se respeta su decisión. Si el niño se la da, la coordinadora vuelve a repetir los gestos que acompañan a las palabras “mío, mío, mío”, y posteriormente se devuelve su anilla a cada niño.

Con el tiempo, al igual que mi hija, he reflexionado sobre este juego, que aparentemente puede parecer un tanto peculiar. Con él he comprendido mejor el concepto de “compartir” y de otro más importante “el respeto”. Y me preguntaréis ¿el respeto a qué?, el respeto a sus cosas. Al fin y al cabo, los adultos también tenemos cosas que no nos gusta compartir con nadie ¿por qué nuestros hijos no?

Para mí, como madre es muy importante que mis hijos sepan compartir, que practiquen la generosidad voluntaria, siendo ésta una virtud positiva en el ser humano. Pero también que se sientan seguros y que sepan que vamos a respetar esa pequeña parcela, o ese sitio especial, donde pueden guardar sus tesoros que solo son de ellos y de nadie más, esto les aporta confianza.

La verdad es que hoy por hoy, que mi hija tiene siete años y el pequeño casi dos, estoy muy satisfecha y orgullosa de mis hijos, porque ambos son muy generosos. Es un placer verles sonreír cuando dan o prestan algo, sin recibir nada a cambio.

Espero que esta pequeña historia, que he querido compartir con vosotros os sirva tanto como a mí.

También me gustaría agradecer a Andares sus enseñanzas.