¿POR QUÉ PERMITIR A MI HIJO NO COMPARTIR ALGUNAS DE SUS COSAS?

Hola a todos, soy una madre con dos hijos.

Desde que nacieron los llevo a clases de juegos. Me gustaría compartir con vosotros una anécdota que me pasó un día con mi hija cuando tenía tres añitos.

Como ya sabéis, con la llegada del buen tiempo, vienen las visitas casi diarias al parque. Hacía tres días que mi hija había celebrado su cumple en el cole, recibiendo dos regalos muy especiales para ella: una pelota, que llevaba anhelando algunos meses, y un aro. Desde ese momento el resto de juguetes quedó en un segundo plano.

Al prepararnos para ir al parque, teníamos que elegir qué juguetes íbamos a llevar. Fue en ese momento cuando mi hija me dice que quiere bajar sus juguetes, esos dos últimos que acaba de recibir, y que además, no está dispuesta a compartirlos con nadie.

En el parque siempre, o casi siempre, hay niños, y suele ocurrir que quieran jugar con los juguetes de los demás, no se sabe por qué, pero parecen mucho más interesantes los juguetes de los demás niños que los suyos propios. La tónica general es que algún adulto siempre dice a los niños algo así como:”los juguetes son de todos, tienes que aprender a compartir”.

Como no hay nada más instructivo que la propia práctica para aprender lo que le han enseñado a uno, me puse manos a la obra. Recordé lo que había escuchado sobre cómo hay que actuar en este tipo de situaciones en el centro. Hablé con mi hija y le dije: “mira cariño, estoy de acuerdo en que estos juguetes no los quieras compartir con nadie, son solo tuyos y por eso los vamos a dejar en tu habitación, en un sitio especial, el que tú elijas. Porque verás, al parque se bajan juguetes que los demás niños puedan utilizar, al igual que tú puedes jugar con los de tus amigos. “

Después de reflexionar sobre lo que la estaba proponiendo, aceptó el trato. Fuimos al parque y llevó tres juguetes que sí estaba dispuesta a compartir con sus amigos.

Durante el segundo año de clases de juegos (entre los 24 y 36 meses del bebé), se enseña a los niños a compartir, pero también nos enseñan a los padres a respetar sus cosas. Todo esto lo consiguen a través de un juego muy sencillo. Se entrega a cada niño una anilla, quedándose la coordinadora del grupo también con otra. En ese momento, la coordinadora se acerca la anilla a su pecho sujetándola con las dos manos y dice “mío, mío, mío”, para afianzar con el lenguaje no verbal el concepto de pertenencia. De los que no están dispuestos a entregarla, se respeta su decisión. Si el niño se la da, la coordinadora vuelve a repetir los gestos que acompañan a las palabras “mío, mío, mío”, y posteriormente se devuelve su anilla a cada niño.

Con el tiempo, al igual que mi hija, he reflexionado sobre este juego, que aparentemente puede parecer un tanto peculiar. Con él he comprendido mejor el concepto de “compartir” y de otro más importante “el respeto”. Y me preguntaréis ¿el respeto a qué?, el respeto a sus cosas. Al fin y al cabo, los adultos también tenemos cosas que no nos gusta compartir con nadie ¿por qué nuestros hijos no?

Para mí, como madre es muy importante que mis hijos sepan compartir, que practiquen la generosidad voluntaria, siendo ésta una virtud positiva en el ser humano. Pero también que se sientan seguros y que sepan que vamos a respetar esa pequeña parcela, o ese sitio especial, donde pueden guardar sus tesoros que solo son de ellos y de nadie más, esto les aporta confianza.

La verdad es que hoy por hoy, que mi hija tiene siete años y el pequeño casi dos, estoy muy satisfecha y orgullosa de mis hijos, porque ambos son muy generosos. Es un placer verles sonreír cuando dan o prestan algo, sin recibir nada a cambio.

Espero que esta pequeña historia, que he querido compartir con vosotros os sirva tanto como a mí.

También me gustaría agradecer a Elizabeth Fodor y Montse Moran sus enseñanzas.

¡Vamos a la cama!

¡Vamos a la cama!

¿Cómo incorporar los límites en la rutina diaria de nuestros hijos?

Hacer atractiva la vida cotidiana de los más pequeños puede ser muy divertido para el entorno familiar.
Los días pasan y las costumbres diarias se convierten en rutinas, si conseguimos que estas se transformen en un aprendizaje entretenido de una forma tierna y amena, los niños lo recordarán durante toda su vida.

Podemos inventar un cuento delicioso para cada ocasión.
Presentar las diferentes actividades como algo “que vale la pena vivir”, convirtiendo al niño en el protagonista del cuento, de esta forma querrá repetirlo todos los días.
Los niños a estas edades tan tiernas, permanentemente repiten todo aquello que les ha resultado divertido.

Seguramente ya habrás observado en tus hijos que cuando juegan o escuchan un cuento quieren repetirlo hasta el cansancio.
Es normal, ellos saben que es justamente ÉSTO lo que necesitan para su DESARROLLO INTEGRAL para avanzar en esta gran aventura que es la vida.
Entre la rutina diaria se encuentra por ejemplo como conseguir que el pequeño quiera ir a la cama
Disfrutar del momento “ir a la cama”

Aquí te ofrecemos una idea que en realidad la inventaron los peques y nosotros tan solo lo hemos puesto en “escena”.
Lo primero hay que distinguir entre “ir a la cama” e “ir a dormir”. Nuestro objetivo es hacer atractivo el concepto de la “cama”.
Seguramente tu pequeño tiene su peluche preferido que siempre lleva consigo cuando llega la noche. Supongamos que es un osito.
Entonces le decimos al niño: “vamos a preparar la camita, es que el osito tiene ganas de meterse en ella”.
Os dirigís juntos hacia el dormitorio con el osito, durante el camino vais desvistiendo al osito y los acostáis juntos diciendo: “que gusto entre estas sábanas suaves”, haciendo sonidos y gestos que transmitan placer al tocarlas (recuerda que tu niño todavía es muy pequeño y entiende mucho más el lenguaje no verbal que el verbal).

Ahora imita la voz del osito y di:” aquí estoy muy a gusto y seguramente tendré sueños muy bonitos donde seguiré jugando”, entonces los dos le dais el besito de buenas noches.
En este momento le dices a tu hijo con cara de placer: “nosotros ahora vamos al salón a disfrutar TÚ y YO JUNTITOS.
A mí lo que más me gusta es estar contigo y compartir este momento, es lo que más feliz me hace”.
En este instante de intimidad junto al pequeño podrías leer su cuento favorito o hacer su puzle predilecto que ya domina muy bien y no le suponga dificultad alguna, algún juego que ya sabes que tiene siempre éxito.
Mientras tanto puedes poner una música relajante.

En un momento determinado empiezas a bostezar estirándote diciendo “me está entrando un sueñito tan agradable, ven vamos a ver el osito, sh-sh-sh despacito en silencio”.
El osito ya se habrá dormido, te habrá preparado la cama mientras te esperaba y seguro que te encuentras muy a gusto en ella, que está cálida y placentera.
Mientras estas contando toda la historia vas desvistiendo y acostando el niño y le das el besito de las buenas noches.
Después sigues con tus costumbres de siempre en cuanto a dejar alguna luz, la puerta entornada o alguna música muy suave y muy muy bajita.

Los niños nunca quieren ir a dormir y a veces tampoco quieren salir de la cama, así que por la mañana empezamos con otro cuento: “ahora dejaremos descansar la camita durante el día para que se refresque y se estiren las sábanas, si quieres puedes ayudarme un poco y así a la noche te recibirá con sus alas doradas (aquí haces el gesto de abrir los brazos muy amplios y los vas cerrando alrededor del cuerpito del peque para acogerlo y finalmente fundiros en un gran abrazo). Bueno ahora sí que estamos preparados para el día y nos damos el besito de los buenos días (es importante decir que ahora es de día, ya que ellos no saben todavía distinguir entre el día y la noche)”.

Cómo puedes observar en ningún momento hablamos de “dormir” cuando vamos hacia el dormitorio para ver si el osito ya se ha dormido.
Si es necesario ensaya varias veces hasta que te salga creíble los gestos, voces y especialmente transmitir QUE TU MAYOR FELICIDAD ES DISFRUTAR CON ÉL en estos momentos, a pesar de estar muerta de cansancio y lo único que piensas es meterte tú en la cama.
Ser padres, además de cientos de cosas más nos enseña a ampliar la creatividad, aceptar la renuncia, elevar nuestros niveles de paciencia pero todos estos ingredientes día a día nos abren también el corazón hacía el verdadero amor.

¡Vamos a la cama! Elizabeth Fodor

Dormir soñando

Llega la noche, el cielo cierra sus ojitos azules
y la casa entorna sus puertas para ir a descansar.
Y tú, hijo mío, reclina la cabeza en tu cunita
para que el sueño te lleve en sus alas doradas
al lugar donde te regalan besos, caricias y juegos felices.
Tu ropita duerme en la silla, los juguetes también,
el autobús y el parque sueñan contigo bajo las estrellas.
Mañana serás feliz cuando salgan los primeros rayos de sol iluminando
tu cabecita.
Duerme mi niño, duerme (nombre del niño), duérmete ya.
Durante la noche papá y mamá te cuidarán.

Elizabeth Fodor Todo un mundo de emociones Pirámide

.

Existe un lugar Mágico. Se llama Mamiki

En Mamiki, desconecto y me zambullo con mis hijos, los veo, los observo, comparto espacio, tiempo, juegos, emociones con ellos y los conozco y los descubro. En él desaparezco para encontrarme con otros niños y otra niña, yo, y con otros padres, con mis mismos miedos, mis mismas alegrías, mis mismas dudas.

Es un lugar en el que me permito jugar con mis hijos, descalzarme y tirarme al suelo, descubrir texturas, formas, emociones, juegos… Descubro su mirada de sorpresa, su nerviosismo por saber qué juego vendrá después, cómo expresan sus emociones, ¡sí! porque ellos también tienen emociones y si les escuchamos atentamente nos las van a mostrar y nos las van a contar, sólo hay que darles tiempo y espacio para ello. Saber escucharles desde pequeños es algo que vamos a agradecer el resto de nuestra vida, porque cuando sean adolescentes, jóvenes, adultos… contarán con nosotros y compartirán con nosotros sus miedos, sus alegrías, sus proyectos, preocupaciones, sus ilusiones… de esta manera el día de mañana podremos irnos a la cama un poco más tranquilos cuando salgan por la noche, cuando se vayan de fin de semana, cuando tengan pareja, cuando tengan problemas… porque sabremos confiar en ellos, lo hemos estado haciendo desde que nacieron y eso les da seguridad.

Nuestros hijos son nuestro espejo, nuestro reflejo más puro, es importante saber mirarlos para poder vernos, ver si lo estamos haciendo bien o debemos buscar otra manera mejor, ver nuestro reflejo de mamá/papá cariños@, comprensiv@, histéric@, autoritari@ o intransigente, exigente, nervios@, tranquil@, insegur@, firme, paciente, asertivo, amable, respetuoso… Es cierto que somos su guía, somos responsables de que estén bien, y de que sepan estar bien. Somos sus primeras “relaciones serias y duraderas”, de compromiso, compromiso que hemos adquirido con nosotros mismos al traerlos al mundo. En función de cómo sea esa primera experiencia así se marcarán las siguientes. A quién no le ha marcado un desengaño o dos… o un amor romántico o una amistad verdadera.

Existe un lugar mágico,  Mamiki, lleno de risas, alegría, momentos de conflicto con un entorno propicio para resolverlo, sin juicios, con respeto, sin rencor. No hay juicios, todos vamos a lo mismo, a jugar, a explorar, a construir mundos alternativos, a comprender cómo es el mundo sin decirles cómo deben descubrirlo, sin estropearles esa sorpresa, ese final de la película. Que si se equivocan no es un error, es otra forma de enfrentarse y resolver su mundo, y aprenden a buscar otra manera mejor de hacerlo si la primera fracasó. Pero siempre teniendo un apoyo, sabiendo que estamos con ellos para lo que necesiten: compañía, un observador, un participante, un pilar firme y seguro…. Que les queramos a pesar de que se tiren al suelo y den pataletas, aunque se haga pis los primeros días de quitarle el pañal, aunque le quiten el chupete a su hermanito pequeño. Son niños y necesitan su tiempo, y su desarrollo es distinto al nuestro de adulto, y su mundo es distinto a nuestro mundo de adultos, donde les queremos sumergir lo más rápidamente posible, ¡parémonos a pensar y a sentir con ellos! Un lugar mágico que nos recuerda que también, en algún momento, fuimos niños y que si entonces no jugábamos, ahora podemos hacerlo. Siempre hay una segunda oportunidad.


Espacio Mamiki

Colaboramos con EDUKAME

Tenemos una bueniiiiiiiiiiiiisima noticia que darte.
Colaboramos con EDUKAME, donde podrás encontrar divertidos juegos, revistas digitales y consejos prácticos sobre el desarrollo de los más pequeños.

Súper novedad y muy interesante para crecer juntos mamás, papás e hijos.

Mis papás son superhéroes, ¿y los tuyos?

Tanto si eres profesional, papá o mamá, solo por el hecho de estar vinculado al Efodor.com “educadores, padres y bebés en acción” podrás disfrutar de un regalo digital de bienvenida

EDÜKAME ofrecen con todo el cariño para ti un regalo digital de BIENVENIDA
Para acceder a Edúkame con coste 0€ solo has de seguir los siguientes pasos:

1. Dirígete al siguiente enlace:

http://edukame.com/fodor
“Kit de bienvenida Edukame – Fodor”

2. Haz clic en el carrito de la compra, pero tranquilo/a, que será con coste 0€ pues como te digo es un regalo.
3) Haz clic en Tramitar pedido.
4) Pon tu mail y una contraseña como te pedirán, para que así la web pueda identificarte.
5) Dale a Finalizar.
6) Te saldrá una cesta muy graciosa y contenta por la compra (gratuita) que además dice: PUEDES DESCAGARTE LOS ARCHIVOS EN TU PERFIL, si haces clic ahí, irás al apartado de Edúkame donde podrás descargarte el Kit de bienvenida,
7) Puedes mirar el regalo a través del ordenador o bien puedes descargarlo en tu ordenador para imprimirlo en tu impresora. Otra opción es acudir a una copistería e imprimir en tamaño Póster.

Esperamos que disfrutes con muchos mimos de los juegos y sobre todo, de tu pequeño. No olvides colocar en un lugar visible el póster.

¡DISFRÚTALO!

Un abrazo
Elizabeth Fodor

“SOPLARÉ, SOPLARÉ Y TU VÍNCULO NO ROMPERÉ”

Hola, soy una madre con dos hijos y quiero contaros mi experiencia sobre la lactancia con mi segundo hijo de veintiún meses.

Primero me gustaría que conocierais un poco a mi hijo. Eduardo es un niño muy sociable y cariñoso, derrocha alegría y es muy empático.

Para que sepáis todos los condicionantes que rodean nuestra historia, os tengo que poner en situación, con dos meses de vida, le detectaron un “quiste dermoide” en la ceja izquierda, el cual al ir creciendo podía afectar a su visión, por lo que a los seis meses de su detección, los médicos decidieron que había que operarlo. Con quince meses se lo extirparon y todo fue fenomenal, aunque os podéis imaginar el calvario que hemos pasado.

Durante veinte meses he estado alternando la lactancia materna con la nutrición recomendada según su edad. Hasta los dieciocho, Eduardo estaba muy bien, a pesar de la intervención. Pero en una revisión pediátrica, el niño había perdido peso, aunque no había dejado de crecer. Yo sabía perfectamente lo que la pediatra me iba a decir, yo cogía a mi hijo en brazos todos los días, sabía que no estaba engordando y que uno de los problemas era que sustituía parte de la alimentación con la lactancia. También era consciente que dada su edad, el pecho para él no era una necesidad fisiológica sino un vínculo especial con su madre, el momento que los dos teníamos para nosotros solos, en el que no participaba nadie más y en el que me tenía para él solo, con palabras de cariño, de tranquilidad.

La pediatra me aconsejó la retirada de la lactancia y que lo mejor es que empezara a ir a la guardería, para establecer rutinas y que seguramente, el ver comer a otros niños le iba a ayudar. Os podréis imaginar cómo salí de la consulta, lo único que pensaba era: “vaya madre que soy, no soy capaz de enseñar a mi hijo buenos hábitos y costumbres, y lo tengo que llevar a otro sitio para que se lo enseñen”. También es verdad que me sentía sin fuerzas, durante veinte meses no he dormido más de dos horas diarias y os aseguro que el cansancio hace estragos y no te deja pensar con claridad. Resumiendo, mi autoestima por los suelos (siendo consciente que a mí hijo no le ayudaba en nada mi estado) y preocupada por la situación médica de mi hijo. Así que aunque agotada, tenía que tomar una decisión por su bienestar, no iba a delegar esta responsabilidad en nadie, tenía que ser mía.

Como casi siempre tu entorno te quiere ayudar y no tiene problemas en aconsejarte gratuitamente. Durante todo este tiempo os podréis imaginar que todo el mundo opinaba y escuchabas cosas del tipo: “pues ya es hora de destetar al niño”, “es que tiene un vicio”, “esto tiene que acabar porque así no podemos seguir, ni descansa él ni nosotros”, “¿qué tal seguís igual?”.

Un día una buena amiga me hizo una pregunta crucial, de las que te hace pararte un momento a pensar: “¿realmente tú quieres dejar de dar el pecho a tu hijo? Como comprenderéis la respuesta necesitaba cierta reflexión y así lo hice. Sabía que a mí hijo la lactancia no le estaba ayudando en su crecimiento físico, pero por otro lado no quería que el dejar la lactancia le supusiera un trauma. Así que analicé los hechos lo mejor que pude, tal y como hacemos todas las madres y mi respuesta a la pregunta era “Sí”, teníamos que dejar el pecho por su beneficio. La pediatra me había aconsejado no dejar la lactancia después de la operación, ya que para él había sido una experiencia dolorosa, pero ahora ya había pasado un tiempo prudencial como para que el niño y yo pudiéramos asumir el cambio. Yo estaba reacia porque creía que necesitaba ayuda externa, ya sabéis lo de que el biberón se lo tiene que dar otra persona que no sea la madre, pero realmente mi hijo ya era mayor y su capacidad de entendimiento era suficiente, lo que me permitía cierta flexibilidad para hacerlo yo sola. También pensaba que el vínculo con mi hijo podía deteriorarse. Ya no tendríamos nuestro momento. Todo esto era producto de mi imaginación.

Mi primera decisión fue que la retirada iba a ser paulatina, primero quitar las tomas intermedia y dejar solo la vespertina y la nocturna. Evidentemente sabía que esto no era la solución porque seguía durmiéndose en el pecho y las noches eran un infierno. Toda la noche enganchado y como el cansancio puede contigo el colecho se hace presente en tu día a día. No es que esta práctica sea buena o mala según mi opinión, pero todo depende de las circunstancias del bebé y del entorno que le rodea. Para nosotros el meterlo en nuestra cama era una situación cómoda, pero Eduardo no descansaba las horas normales de un bebé para su edad (como mucho dormía dos o tres horas seguidas, el resto estaba irritado o mamando). Así que había que dar un paso más.

Sí sé el porqué, pero no sé cómo, un día cuando llegué a casa después de una velada familiar, mí instinto me dijo que era el momento (después de haber estado mucho tiempo diciéndole a Eduardo que los niños mayores ya no toman pecho que toman leche como su hermana mayor). Y así lo hice, esa noche después de su cena, le dije que no había “teta”, como él la llama, que ya era mayor y que los niños de su edad no la toman. Me hice fuerte y no cedí a sus peticiones, con todo el dolor de mi corazón, reforzándome pensando que era por su bien y por el de la familia.

Yo tenía un miedo particular o maternal, llamadlo como queráis, pero no quería que mi hijo asociara que su madre era la persona que solamente le daba cobijo por el hecho de darle el pecho. Yo también era esa persona que jugaba con él, le paseaba, le consolaba, le abrazaba, le daba besos, sin necesidad de estar dándole de mamar. Podía encontrar en mí ese consuelo sin estar enganchado a mi pecho, quería que supiera que yo todo eso se lo iba a dar incondicionalmente.

Como podréis imaginar la primera noche no fue nada fácil, pero me ayudó mucho el hacer partícipe a mi hijo de mis miedos. Después de conseguir que se durmiera en su cuna sin ayuda del pecho, se despertó y cuando no fui capaz de calmarlo sin sacarlo de donde dormía, lo cogí en brazos y me lo llevé al salón, nos sentamos en el sofá y envolviéndolo en mis brazos con todo el cariño del mundo le empecé a decir: “cariño a partir de ahora no vamos a tomar teta, porque ya somos mayores, pero mamá te quiere mucho y te va a seguir dando besitos, abrazos, masajes, no tengas miedo porque vamos a seguir teniendo nuestros momentos, que solo serán nuestros, no quiero perder lo que tenemos entre nosotros”.

Tengo que deciros que a partir de entonces, Eduardo duerme más horas seguidas, que le han ayudado a su descanso y a estar más activo por las mañanas, lo que permite poder jugar más tiempo, hasta su única hora de la siesta después de comer. También puedo jugar durante este tiempo con mi hija mayor y dedicarle algo más de tiempo.

Ahora nuestra calidad de vida ha mejorado sustancialmente. Por mucho que SOPLARAN Y SOPLARAN MIS MIEDOS, el VÍNCULO con mi hijo no ha cambiado, de hecho ha mejorado. Ahora me doy cuenta que me eran mis miedos e inseguridades las que no me permitían tomar una decisión, pero que realmente él estaba preparado y que no lo necesitaba. Ahora nuestro vínculo no es el pecho sino nuestros momentos a solas (sin estar mamando), contando cuentos, lo que estamos haciendo y cómo será nuestro mañana.

He estado en el pediatra esta semana y le he contado todos sus avances y está impresionada y muy contenta (Eduardo ha engordado más de su incremento mensual habitual,) sobre todo porque hemos sido capaces de hacerlo solo con ayudas familiares y no externas. Después de hablar con ella, ahora entiendo que las indicaciones de la pediatra en su día, eran un reclamo de mi atención. O eso quiero pensar, porque los últimos acontecimientos indican una gran mejoría en todos los sentidos.

Espero que mi experiencia os pueda ayudar. Y dar las gracias a esa buena amiga que como ya os he dicho me hizo replantearme la situación.

 

Cómo se divierte mi bebé

La gran oportunidad

El talento de los bebés y niños para encontrar la felicidad

“Yo solo quiero darle lo mejor a mi hijo para que sea feliz” nos hemos parado un momento a pensar qué entendemos por dar lo mejor.

Cada persona tiene su propio criterio.

El talento de los bebés y niños para encontrar la felicidad

Algunas mamás consideran que lo mejor está en la elección del mejor colegio, otras opinan que lo ideal es que sean niños educados y bien vestidos, hay algunos padres que opinan que dar a sus hijos todos los caprichos es lo que estos necesitan para ser felices, encontramos casos en los que la palabra “No” está prohibida a la hora de dirigirse a los niños….

En realidad, después de tantos años trabajando con familias hemos llegado a la conclusión de que  lo importante es intentar tan solo darle lo suficientemente bueno para que encuentre la felicidad interior.

Entonces ya habremos cumplido con lo mejor.

Cómo surgen los sentimientos, qué es el estado de ánimo y cómo procesan los niños las emociones.
Ellos tan solo saben distinguir entre el concepto de Me siento bien o me siento mal.

Hay momentos cuando se hace difícil encauzar la paz familiar de nuevo ya que tu hijo se encuentra desbordado por las constantes novedades que van apareciendo en su pequeña vida.
Si te has encontrado en esta situación. ¡Ayúdale!

¿Cómo hacerlo?

La elección de lo que le haga feliz al bebé es porque le gusta y disfruta con ello

El truco está en ofrecerle oportunidades para que pueda desarrollar una personalidad exitosa que consiste en saber esforzarse para conseguir un objetivo que le interesa, por ejemplo  su juguete preferido, que en el futuro le llevará a poder elegir su meta.
La elección de lo que le haga feliz a él porque le gusta y disfruta con ello tanto, que soportará todas las dificultades y conflictos que aparezcan en el camino y los vencerá con toda seguridad.

Para que esto se cumpla hay que darle la oportunidad de beneficiarse de las  muchísimas herramientas que pudo adquirir durante su etapa infantil a través de aquellos juegos que han sido diseñados especialmente para él.

Estos juegos representan diferentes situaciones  donde experimentan varias sensaciones que enriquecerán su mundo emocional.
Todo este bagaje lo guardará en su memoria y de esta manera tendrá el talento de valerse de las oportunidades que la vida le ofrece.

Esto marca  la diferencia entre todas aquellas personas que han encontrado su felicidad interior y aquellas que tan solo ven pasar la vida a su lado por no disponer del impulso interior en buscar el bienestar.
Sin duda ahí reside el fracaso educativo de nuestros días.

Es indispensable crear un espacio:
  • …donde el aprendizaje se convierte en un juego divertido y los niños junto a sus padres aprenden a pensar en positivo….
  • …los niños y niñas se quitan la ropita y los zapatos….
  • …los padres disfrutan como niños y los niños disfrutan de sus padres…
  • …los papás se aflojan la corbata…. y a las mamás no les importa mancharse de harina…
  • …un lugar donde surgen las primeras amistades.
¡Pruébalo funcionará!

Quieres compartir tu experiencia con nosotros y/o ponerte en contacto con otras mamás que también están interesadas en sentirse mejor al afrontar las dudas educativas en estas tiernas edades.

Hazlo ya aquí mismo.

Tu bebé posee una enorme capacidad de jugar y disfrutar contigo.

Esperamos tus sugerencias para saber qué es “lo que más te gustaría que hicieran contigo si fueras un bebé” para diseñar los juegos a tu medida y para el disfrute de tu pequeño.

Solo quiero arroparte con ternura.

Solo quiero arroparte con ternura …..

Solo quiero arroparte con ternura.

Cuando menos lo espera mamá, papá, la abuela, la tía….
Lo cogen en brazos.
Al cogerle tantas manos diferentes se percata de sensaciones más o menos agradables.
Manos suaves, fuertes, cuidadosas, ansiosas, , miedosas, decididas, tímidas, frías, calientes, ásperas, amorosas ….

QUÉ HACER:

Acuéstate sobre la cama, sofá o una colchoneta donde te encuentres cómoda y relajada.
Coloca el bebé sobre tu cuerpo para que pueda oír los latidos de tu corazón, oír tu voz cálida y sentir tu mirada llena de amor.
Verás cómo se calma y será el bebé más feliz del mundo.

Tu bebé posee una enorme capacidad de jugar y disfrutar contigo.

Esperamos tus sugerencias para saber qué es “lo que más te gustaría que hicieran contigo si fueras un bebé” para diseñar los juegos a tu medida y para el disfrute de tu pequeño.

Qué siente y piensa mi bebé

Qué siente y piensa mi bebé.

Qué siente y piensa mi bebé
Cuantas veces te habrás preguntado qué siente y piensa tu bebé mientras está entre tus brazos o en los momentos que duerme tan plácidamente y puedes observar su carita, es en estos instantes cuando sientes la magia de la vida.

Los días y meses pasan volando y cuando enciendas la vela de su primer cumpleaños no podrás creer que este bebé-grande sea el mismo pequeñín que arrullabas hace tan poco tiempo, cómo tampoco que tú eres la misma mamá de entonces.

Pon otra vela para celebrar tu primer año como mamá.

feliz cumpleano
Para festejar este milagro de la vida en toda regla mereces también una tarta para ti.

Por tu valía, tu dedicación y maduración como persona. También te preguntarás.

¿Qué pasará por su mente?

Qué sucede en este pequeño cerebro que al nacer pesaba tan solo 340 gr y ahora al año ya pesa alrededor de 970 gr. Para los dos años alcanzará 1150 gr, tan solo 250 gr. menos que el cerebro de un adulto.

Son años decisivos en la vida de un ser humano.

Durante los dos primeros años el desarrollo cerebral es impresionante y tenemos que aprovechar el tiempo compartido con él para enseñarle jugando ya que todas las actividades que realices así como el medio ambiente que inunda tu hogar influirán en su desarrollo integral.

¿Te has preguntado alguna vez qué tipo de hogar le gustaría tener al hermoso bebé que tienes entre tus brazos?
¿Cuáles son sus necesidades básicas, sus emociones o sueños secretos y misteriosos?
Estas preguntas pueden invadir tus pensamientos a la vez que intentas disfrutar placenteramente de tu nuevo hogar junto a tu pareja.
Los pensamientos pasan velozmente por vuestra cabeza invadiéndola de preguntas, dudas y miedos ocultos. Seguro hay una sola cosa en la cual los dos estáis de acuerdo,

SOLO QUEREMOS LO MEJOR PARA NUESTRO HIJO

SOLO QUEREMOS LO MEJOR PARA NUESTRO HIJO

Pero, ¿qué es lo mejor?
Cada persona tiene su propio criterio.

Podríamos pensar que el poder económico puede ayudar, pero bajo ningún punto de vista es determinante, tú, tu pareja, la familia, el medio ambiente que rodea al niño, sí que lo es.

Te ofrecemos unos trucos sencillos para seguir para que el bebé se beneficie en su desarrollo integral.

LOS PEQUEÑOS NECESITAN UN HOGAR ALEGRE ACOGEDOR Y CREATIVO

TRUQUILLOS

Para mantener la paz en la dinámica familiar:
Utilizar las destrezas adecuadas de los distintos componentes de la familia, como una consecuencia natural de la capacidad individual para la vida cotidiana.
– Si tú sabes administrar mejor el dinero que tu pareja ¡HAZLO!
– Si tu pareja sabe cocinar mejor que tú ¡QUÉ LO HAGA!
– Disfruta con tu familia compartiendo las cosas corrientes de la vida tales como: comer juntos, charlar, jugar, pasear, trabajar en casa o para la casa, hojear revistas o libros, ver la T.V. escogiendo un programa específico comentándolo luego. No es necesario armar planes costosos y originales para tener éxito.
– Si esperas visitas de amigos o familiares piensa con anterioridad temas interesantes para la conversación, incorporando sucesos actuales y abarcando diversas áreas.

Podéis repartir entre los integrantes de la familia el tema que a cada uno más le gusta. Si tenéis niños pequeños pensad en alguna actividad divertida para ellos.
Si tenéis niños de edad escolar incorporadlos a la conversación.
Saber escuchar con interés al otro es enriquecer la comunicación logrando que sea más profunda y positiva.
– Apreciar la opinión de los demás puede estimular las ideas y sensaciones propias haciéndolas más vitales y enérgicas, despertando la creatividad y alegrando los momentos de ocio.
¿De qué hablamos? De todo. Pero también ¿Escuchamos todo?
Es estimulante intervenir en la conversación, hacer preguntas, intercambiar información e ideas.
Quererse con un amor “saludable” aceptando la individualidad de cada uno, sabiendo que el amor es el mejor motivador generando cada vez más amor.

COLABORAR CON ACTITUD POSITIVA

– Colaborar con actitud positiva.

– Establecer prioridades para evitar las prisas y aprender a disfrutar del silencio.

Aceptarse mutuamente sintiendo alegría por los logros individuales como si perteneciesen a la familia, evitando sentimientos competitivos.

Evitar la arrogancia, agresividad y subidas de tono en las discusiones.

Nacer y vivir en el seno de un hogar con estas características, es tener un lugar de enorme influencia donde germinarán todos los demás motivadores.
Los mejores programas educativos se producen en familia.

Los PADRES ARTESANOS DE LA PEDAGOGÍA, vais formando día a día un futuro ser humano con vuestra sabiduría y amor, ya que nadie sabe mejor que vosotros lo que necesita vuestro hijo en cada momento. Cuando se convierta en adulto será el resultado de esa riqueza emocional, intelectual y espiritual que haya recibido durante su infancia en su hogar.

Entonces sí, podréis estar convencidos que le habéis dado lo mejor y encontrará la felicidad interior.

SU MAYOR FORTUNA PARA LA VIDA.