¿Cómo aprenden los niños pequeños las emociones básicas?

 

¿Cómo aprenden los niños pequeños las emociones básicas?
Versión original en húngaro por la Dra. Noémi Nagy

RESUMEN: El autor, repitiendo el diseño de Sherri C. Widen y James A. Russell originalmente realizado con niños estadounidenses en 2008, examinó niños húngaros (N = 40, 3-6 años) con el fin de responder a la pregunta de si las categorías emocionales se adquieren temprano y rápidamente, o por el contrario, lenta y gradualmente. Los niños primero tenían que etiquetar imágenes de expresiones faciales representando seis categorías de emociones (alegría, tristeza, ira, miedo, sorpresa, aversión) consideradas emociones básicas, en una tarea de etiquetado libre. En la siguiente tarea de categorización, los niños tuvieron que decidir uno por uno si las caras que reflejaban las seis emociones mencionadas anteriormente, así como agitación y satisfacción pertenecían o no a una categoría de emoción particular. Las emociones de propósito (alegría, tristeza, ira, miedo) fueron simbolizadas por cajas. Los resultados obtenidos en este estudio están alineados con el modelo circumplex estructural de Russell y sugieren que los niños pequeños interpretan las emociones no como categorías discretas, sino como dimensiones bipolares (placer vs. displacer, alta excitación vs. baja excitación). El autor concluye que la adquisición de emociones no es un logro de todo o nada, como el primer uso de una etiqueta de emoción por parte del niño, sino un proceso que continúa desarrollándose durante los años escolares. Las emociones están inicialmente presentes en la mente del niño como conceptos amplios e incluyen todas las emociones con la misma valencia, luego con la edad las categorías emocionales se vuelven gradualmente más estrechas y estables.

How do infants acquire basic-level emotion categories?

ABSTRACT: The author – repeating the design of Sherri C. Widen and James A. Russell originally carried out with American children in 2008 – examined Hungarian children (N = 40, 3–6 years) in order to answer the question whether emotion categories are acquired early and quickly, or on the contrary, slowly and gradually. Children first had to label pictures of facial expressions representing six emotion categories (happiness, sadness, anger, fear, surprise, disgust) considered as basic-level emotions, in a free labeling task. In the subsequent categorization task, children had to decide one by one whether faces reflecting the above-mentioned six emotions as well as excitement and satisfaction belonged to a particular emotion category or not. Target emotions (happiness, sadness, anger, fear) were symbolized by boxes. The results obtained in this study are aligned with Russell’s structural circumplex model of emotions and suggest that infants interpret emotions not as discrete categories but as bipolar dimensions (pleasure vs. displeasure, high arousal vs. low arousal). The author concludes that emotion acquisition is not an all-or-none ahievement such as the child’s first use of an emotion label, but a process that continues to develop well into the school years. Emotions are initially present in the child’s mind as broad concepts and include all emotions with the same valence, then with age emotional categories gradually become narrower and more stable.

Hogyan sajátítják el a kisgyermekek az érzelemkategóriákat? 

ABSZTRAKT: A szerző – Sherri C. Widen és James A. Russell 2008-ban amerikai gyerekeken végzett vizsgálatát magyar mintán (N = 40, 3-6 év) megismételve – arra a kérdésre keresi a választ, hogy az érzelemkategóriák elsajátítása vajon korai és gyors, vagy inkább lassú és fokozatos jellegű folyamat. A gyerekeknek először egy szabad címkézési feladat keretében hat alapérzelemnek tekintett érzelemkategóriát (boldogság, szomorúság, düh, félelem, meglepődés, undor) ábrázoló arcképet kellett megnevezniük. Az ezt követő kategorizációs feladatban az előbb felsorolt hat érzelem mellett az izgatottságot és elégedettséget tükröző arcokról kellett egyesével eldönteniük, hogy beletartoznak-e egy bizonyos érzelemkategóriába. A célérzelmeket (boldogság, szomorúság, düh, félelem) egy-egy doboz jelképezte. A vizsgálatban kapott eredmények az érzelmek Russell-féle strukturális circumplex-modelljéhez igazodnak, és arra utalnak, hogy a kisgyerekek az érzelmeket nem diszkrét kategóriákként, hanem bipoláris dimenziók (kellemesség-kellemetlenség, magas-alacsony arousal) mentén értelmezik. A szerző arra a következtetésre jut, hogy az érzelemkategóriák elsajátítása nem egy minden vagy semmi jellegű esemény, mint például egy érzelemkifejező szó első használata, hanem jócskán a kisiskoláskorba nyúló folyamat. Kezdetén az érzelmek tág fogalmakként vannak jelen a gyermek fejében, és magukba foglalják az összes ugyanolyan valenciával rendelkező érzelmet, majd az érzelmi kategóriák fokozatosan szűkülnek és szilárdulnak meg az életkor előrehaladtával.

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Magyar szakmai kutatás

La música para el bebé es la lengua de las emociones.

La música para el bebé es la lengua de las emociones.

La música es universal. Hay sociedades sin escritura, pero ninguna sin música. A lo largo de la historia, desde las primeras tribus hasta la actualidad, la música ha formado parte esencial de la existencia humana.

La música es un estímulo sumamente completo, y engloba procesos sensoriales, cognitivos, emocionales y motores. Se podría decir que tiene una doble vertiente, por un lado la parte artística, cultural, creativa y emocional. Y por otro, la parte más intelectual, científica y técnica que comprende el conocimiento. Por ello, la educación musical desde un punto de vista psicológico debe basarse en la observación de cada una de las personas, con su diferente característica y orientada a las distintas necesidades.

¡Cada niño tiene su proceso evolutivo, permítele crecer a su ritmo!

El bebé está en contacto con el mundo  sonoro incluso antes de nacer. Todos los sonidos que escucha el bebé desde el vientre materno (respiración, el latido del corazón, la voz de la madre etc.) hace que el sistema auditivo sea el más desarrollado. De hecho, el bebé es capaz de discriminar todos los sonidos del mundo, y a medida que se va exponiendo a una cultura, con su específica lengua e incluso con sus ciertos estilos musicales, su cerebro va adquiriendo distintas capacidades. Por lo que aprovechar los primeros años para fomentar esta audición, es de gran importancia.

¡Habla y canta a tu hijo en diferentes lenguas, llegará ser bilingüe, trilingüe o cuatrilingüe!

Además, la música es la llamada “lengua de las emociones”, y es que juega un gran papel en el mundo emocional del pequeño. Por ello, canta a tu bebé desde canciones infantiles de forma divertida, como dulces nanas para calmarle. Esta conexión provoca el aumento de la hormona de la oxitócina (relacionada con el amor) y reduce el cortisol (relacionada con el estrés).

¡Ayudará mucho en vuestro vínculo afectivo!

Decía Platón que la música es uno de los instrumentos más poderosos de la educación. Ha sido relacionado con distintos procesos cognitivos, como la mejora en los sistemas atencionales, en la memoria, en áreas motoras, en la comunicación e incluso en las matemáticas. Pero no solo ello, la música motiva, inspira, permite a los más pequeños expresarse, a ser creativos, y lo más importante les permite aprender a través de la diversión. Un niño divertido, es un niño feliz.

¡Canta, baila, escucha música, toca distintos instrumentos junto con tu pequeño, le abrirás la puerta a un mundo fascinante!

Un viaje al centro de las emociones

Relajación en 8 minutos

Ya sabes que el bebé percibe perfectamente tu estado emocional.
Si estás tranquila, él lo notará y se relajará también. Antes de coger al niño conviene, por tanto, que te sientas relajada. ¡Cuántas veces tratamos de calmar a un bebé y al ponernos más nerviosos el niño se excita más! Sin embargo, lo coge otra persona y consigue en pocos minutos dejarlo profundamente dormido.
Para las madres que trabajan o que siempre están con prisa vamos a explicar cómo tranquilizarse en tan sólo ocho minutos. A medida que lo vayas practicando, te será más fácil y lo podrás incluso aplicar a otras situaciones.
Siéntate en un sitio de la casa donde sepas que nadie puede interrumpirte; no importa dónde sea; cierra la puerta y desconecta el teléfono, o bien colócate tapones en los oídos en caso de necesidad.

Una viaje al centro de las emociones, relajación en 8 minutos

Son tan sólo ocho minutos; debido a su corta duración, es necesario que las condiciones para realizarlo sean las mejores.
Sentada de la forma en que te encuentres más cómoda, cierra los ojos y observa durante un segundo la posición de tu cuerpo, tratando de aflojar las tensiones. Para ello harás un inventario corporal mentalmente: cabeza, cuello, mandíbula, boca, garganta, lengua, orejas, globo ocular… Para facilitar el contacto con las partes mencionadas. A medida que las vamos nombrando podemos ir tocando.

Seguimos por los hombros, brazos, codos, antebrazos, muñecas, manos y dedo por dedo, tomando conciencia de nuestro cuerpo, hasta que se aflojen las tensiones.
Una vez terminado el inventario corporal haremos de tres a seis veces técnicas de respiración con el siguiente ritmo: tomar el aire mientras contamos hasta cuatro, retenerlo hasta contar dieciséis y expulsarlo contando hasta ocho. La mente debe estar sólo observando el cuerpo (la presencia o la ausencia de tensión) y el ritmo de la respiración.

Al terminar la respiración, abrimos los ojos lentamente mirando a nuestro alrededor, volviendo a tomar contacto con el medio ambiente.
Ahora estamos en condiciones óptimas para acercarnos al bebé, jugar con él, amamantarlo o darle un masaje.
Observa si tu bebé es tranquilo o nervioso:
a) En caso de niños nerviosos o tensos, usaremos movimientos lentos, manos suaves y ritmo tranquilo. Con la voz utilizaremos un tono suave.
b) En caso de niños excesivamente tranquilos y de tono muscular bajo, les hablaremos con voz más fuerte, cara muy expresiva y sonriente; les daremos palmaditas sobre el cuerpo animándoles permanentemente. Utilizaremos preferentemente los ejercicios más activos.