DE LA AUTONOMÍA A LA INDEPENDENCIA

Uno de las cosas que sabemos desde que nace un hijo es que algún día se independizará, o por lo menos eso es lo esperable. Así que, una de nuestras tareas como padres y educadores es prepararles para ese momento. Y el mejor momento para empezar es en sus primeros años. Y diréis, ¡estás loca! Pero si no habla, no anda, no conoce nada del mundo.

Os contaré un secreto, la autonomía que lleva a la independencia empieza con detalles tan sencillos como dejar a nuestro pequeño sobre una mantita o una colchoneta a parir de los cinco meses para que pueda adquirir los movimientos de su cuerpo necesarios hasta conseguir el gateo. Y poco a poco logrará desplazarse perfeccionando la técnica a base de práctica. Cuando se desplaza el niño elige dónde ir, y si quiere alcanzar algo no dependerá de nadie para tenerlo, el esfuerzo llevará a la recompensa. Del mismo modo que le permitirá acercarse buscando a mamá o alejarse si algo no le gusta. Este es un aprendizaje sano y positivo para su desarrollo general. Siempre y cuando nosotros estemos ahí para animarle y recordarle que con un poquito de esfuerzo, se puede lograr. Esta es nuestra principal labor como padres y educadores. “Si quieres, puedes”.

Plantearos esta pregunta, ¿qué pasaría si todo lo que quiere se lo proporcionamos o incluso le damos lo que anticipamos que desea?…

Hoy en día, en el que prácticamente todo está al alcance, deberíamos preguntarnos si proporcionar todo lo que nos piden y más, es positivo para los niños.

Imaginemos un bebé, de alrededor de 7 meses que esté intentando gatear y desplazarse. Si tumbado en el suelo, tiene todo a su alcance, ¿qué necesidad va a tener de desplazarse? Un bebé durante el segundo año que cada vez que señala un objeto se lo alcanzan, ¿qué necesidad tiene de hablar? O aquel que con tres años emplea las construcciones para hacer naves espaciales o barcos piratas, llegamos a casa con una nave espacial o un barco pirata de juguete, qué necesidad tendrá de imaginar de nuevo y construir de la nada?…

Como veis es muy sencillo mermar la iniciativa de los pequeños que aprenderán desde bebés a que siempre habrá alguien que le haga las cosas e incluso que piense en lo que necesita antes de pedirlo.

La iniciativa, la proactividad y la autonomía son destrezas muy buscadas y necesarias en la sociedad de hoy en día en la que prácticamente todo está inventado. Una sociedad que avanza tan rápido también necesita personas que se escuchen a sí mismas para encontrar nuevos caminos.

curioseando para encontrar nuevos caminos

Por qué no empezar desde la cuna.

MERCHE, MI COACH UN ANTES Y UN DESPUÉS

MERCHE, MI COACH UN ANTES Y UN DESPUÉS

No podré olvidar el primer día que entró en Andares, en nuestro centro de Madrid, traía en sus brazos a su pequeña de tan solo 2 meses. Estaba interesada en nuestras clases de juegos con bebés. Tan interesada estaba que trajo a su primogénita durante 7 años y su segundo hijo todavía sigue viniendo a nuestros grupos de juegos.

Ahora quiero centrarme en esa figura materna que me atrajo. Por aquel entonces ella ejercía la profesión de ingeniera, pero algo en su interior quería cambiar, su iceberg se estaba moviendo pero no en la superficie, era un cambio en lo más profundo de su interior. Quería cambiar su vida así que, se embarcó en nuestro barco, hizo con nosotras el seminario  y las prácticas con niños que en el ofrecemos.  Pensando que si profesionalmente no era una salida, sí que le serviría como guía para la educación de sus hijos. Llegó la decisión final y ella se quedó con nosotros, quería dedicarse a esto que le había enamorado y seguir su formación para dedicarse a niños y adultos. Durante su período de prácticas he podido observar su enorme sensibilidad, la empatía que despierta entre las mamás y su comprensión innata para orientar las relaciones paterno-filiales. Todo esto se complementa con la inteligencia que profesa para transmitir con gran ternura los conceptos y mensajes oportunos en los momentos adecuados. El principal requisito para un buen profesional en el ámbito infantil.

Ella seguía siendo coordinadora de grupos en nuestro centro, pero sentía que algo más tenía que hacer, así que comenzó su Master de coaching: “como trabajar con niños y adultos si yo misma no me trabajo”, esas fueron sus palabras cuando me comentó el objetivo que se había marcado.

Actualmente es coach y trabaja directamente con nuestros niños y nuestros padres. Ha  diseñado un taller mensual al que acuden muchos de nuestros padres, donde ella los acompaña y comparte muchas de las vivencias,  dualidades y circunstancias que surgen de la educación de nuestros hijos. En estos talleres hemos podido comprobar como los padres y las coordinadoras del taller han generado un ambiente de confianza y complicidad que es difícil explicar en  estas líneas, porque es totalmente  vivencial. Los talleres que ella imparte están llenos de dinámicas que hay que estar para sentirlas, es lo que te hace moverte.

Todo esto que  os cuento, es por lo que avalo a esta persona. Al igual que yo hice mi apuesta personal por ella  y ha sido mi gran descubrimiento, espero que sea el vuestro. Mi experiencia interpersonal tanto con niños como con padres es  mi pilar, como mi metodología.  Ella puede ser vuestro COACH.
Merche, mi COACH

¿A QUÉ TIPO DE ACTIVIDADES APUNTO A MI HIJO? PREGUNTAMOS A LOS NIÑOS SOBRE SUS EXTRAESCOLARES, ESCUCHA SUS TESTIMONIOS

Para nosotros es muy importante la opinión de los niños, y por eso en nuestro centro “Andares” les hemos preguntado su parecer en cuanto a actividades extraescolares se refiere: cuál es su opinión sobre las que realiza o ha realizado, qué es lo que más le gusta, y en qué les ha ayudado. Queremos compartir con vosotros algunos de sus testimonios sin desvelar su identidad, tan preciada para nosotros:

Pequeña filósofa de 8 años, lleva con nosotros desde los dos meses:
“Expresión corporal, lo hice en el otro colegio, era divertida y muy creativa. Me daba seguridad”
“Gimnasia rítmica, flexibilidad y a veces dolía. Los torneos me ayudaban a aguantar la presión. Antes de tener gimnasia cuando había una competición no me gustaba, gracias a la gimnasia ahora puedo controlar la presión”
“Baloncesto, muy bien no lo hacen muy serio. Me anima. Hoy me iba a casa triste y cuando me he dado cuenta que tenía baloncesto me he alegrado”.
“Andares, si pudiera yo seguiría en Andares. Mamá, tú ya sabes que allí están mis más amigos o sea los que conozco desde hace más”
Artista del balón de 8 años, acude a Andares desde los 4 años:
“Fútbol, desde el año pasado. Me ayuda a ser más ágil y rápido. Me gusta porque puedo chutar y jugar con la pelota.”
“Andares está bien porque aprendes un poquitín más a jugar. Te diviertes mucho. La diversión y el juego es lo que más me gusta, y que se aprende a que cada cosa tiene que ser en su momento, que no es momento de jugar a todas horas.”

Inquieto y aguerrido niño de 6 años, viene a Andares desde los 12 meses:
“Judo en el colegio desde el año pasado. Este año me gusta más porque no jugamos tanto y nos enseñan más técnicas. Aprendo a defenderme.”
“Lo que más me gusta de Andares es jugar”.

Ya llevamos unos meses desde que empezó el colegio y con ello el gran quebradero de cabeza para nosotros los padres, ¡LAS EXTRAESCOLARES!. ¿A qué actividades apuntamos a nuestros hijos? ¿Cuál será la mejor para él? Buscamos, en la mayoría de las ocasiones, actividades con connotaciones educativas y enriquecedoras que acompañen el desarrollo de nuestros niños. Pero si buscamos una buena acogida por parte del niño y un efecto positivo en el mismo necesitaríamos tener en cuenta:
• Actividades que despierten el propio interés y manifiesta ilusión del niño por acudir a la misma
• Sus habilidades y destrezas
• Que no acoten su tiempo de descanso y juego tan importante para su desarrollo y aprendizaje, tanto en compañía como en solitario.
• No perder de vista el objetivo de despertar el entusiasmo y disfrute con la actividad, evitando convertirla en una obligación, en ocasiones fruto de las proyecciones y deseos de los padres o familiares, más que del deseo del niño.

Las actividades físicas (deportes), están indicadas para la práctica de ejercicio. Si, además, es en equipo, el beneficio es doble puesto que el niño experimenta el trabajo en grupo, ser parte integrante de algo, la cooperación y ayuda al otro. En esa misma línea ayudan a la socialización, favoreciendo las relaciones interpersonales y las nuevas amistades.

Las actividades artísticas (música, pintura, expresión corporal, teatro), son muy positivas para todo tipo de niños sobre todo aquellas que dan la posibilidad de exteriorizar emociones. Muy recomendables para niños tímidos o muy activos.

Sin embargo, lo que a priori parece lo mejor, posteriormente no resulta ser así, y quizá ahora, a estas alturas de curso nos damos vamos dando cuenta. Es bueno observar a nuestro hijo, escucharlo, recopilando información sobre lo que le gusta y le entusiasma. Ser padres es estar alerta y buscar lo mejor para él, aunque a veces no lo encontremos a la primera. En una ocasión una de las mamás que vienen a “Andares” con una niña de 4 años nos comentó, “he apuntado a la peque a violín, va contenta, pero cuando la hemos visto en uno de los festivales de navidad hemos notado que no para quieta en la silla. Cuando le pregunto, me dice que sí quiere ir a violín”. Se le aconsejó que probaran las clases de baile, puesto que conocemos a la niña desde pequeñita. “Al salir de su primera clase, nos dijo- quiero volver a esta clase-“. En muchas ocasiones los niños eligen una actividad guiados por los demás compañeros o amigos del colegio, o por los propios familiares. Sin embargo, es conveniente escuchar y observar al niño, no solo en lo que dice, sino en cómo lo manifiesta.

También es importante destacar el papel que cobra este tipo de actividades en los más pequeñitos, los que comienzan en el cole de mayores, entre tres y cuatro años. Resulta imprescindible proporcionarles el tiempo necesario, y con esto entendemos el que cada niño requiera en particular, para que una vez concluido el periodo de adaptación éste sea óptimo y lo hayan integrado como una rutina diaria. Como digo son recomendaciones porque lo más importante son las necesidades del niño y de su entorno familiar. En nuestro centro, hay niños que empezaron a venir con dos meses y comenzada su escolarización siguen viniendo. Han formado su grupo, niños con los que han ido creciendo, aprendiendo, respetándose y que ahora forman parte de su pequeña vida social, como la Pequeña Filósofa de 8 años.

Viajar con niños: viajar en coche

Poner rumbo a nuestro destino de vacaciones se nos puede hacer un poco cuesta arriba, sobre todo con niños pequeños y dependiendo del medio de transporte elegido. Pero nada que no se pueda solucionar con un poco de imaginación, creatividad y diversión, aliñado con grandes dosis de paciencia.

Para aquellos que viajéis en coche:

Viajar con niños en coche

  1.  Imprescindible su juguete, peluche, mantita… favorita ya que le dará seguridad
  2. Llévate la música que escucháis con él y en los momentos en los que esté nervioso puedes ponérsela ya que le calmará escuchar algo que le reavive buenos momentos.
  3. Para niños a partir de tres años podéis jugar a buscar objetos que ellos conocen, tanto fuera como dentro del coche: un árbol grande, un puente, un zapato… A partir de tres o cuatro años es muy divertido contar coches bien por color o bien por marca si son muy entusiastas de los coches.
  4. A partir de 5 años, cuando están aprendiendo las letras en el colegio, suele gustarles los juegos tipo veo- veo pero algo más simplificado que el tradicional. Por ejemplo, buscar el nombre de un objeto que esta fuera o dentro del coche y comienza por za: zapato…. También el clásico juego de palabras encadenadas: consiste en buscar una palabra con la última sílaba de la palabra que dijo el anterior jugador. Por ejemplo uno dice casa, el siguiente dice sapo y a continuación el que le sigue dice posada…. Así sucesivamente.
  5. Para los más mayores existen CD con música, cuentos y adivinanzas con lo que el viaje se convertirá en pura diversión. No es imprescindible un CD, seguro que recordamos canciones de viajes o adivinanzas que aprendimos de pequeños.
  6. Para los momentos de crisis no pasa nada por utilizar las tablets o IPads con alguna película o dibujo animado. Pero como último recurso, puesto que si lo ponemos desde el principio ya no nos quedarán más opciones
  7. También hay momentos para la calma. Cada uno con sus pensamientos.
  8. Está bien hacer una parada cada dos horas para que puedan estirar piernas y corretear un poco. Un sitio en el que haya columpios o espacio para jugar al balón. Después de esto los niños estarán más dispuestos a reanudar el viaje.
  9. Si tanto al salir como al volver os encontráis con la posibilidad de incorporaros al carril adicional, no lo recomiendo puesto que si surge la necesidad de parar esto no sería tarea fácil.

¡FELICES VACACIONES!

¡Vamos a la cama!

¡Vamos a la cama!

¿Cómo incorporar los límites en la rutina diaria de nuestros hijos?

Hacer atractiva la vida cotidiana de los más pequeños puede ser muy divertido para el entorno familiar.
Los días pasan y las costumbres diarias se convierten en rutinas, si conseguimos que estas se transformen en un aprendizaje entretenido de una forma tierna y amena, los niños lo recordarán durante toda su vida.

Podemos inventar un cuento delicioso para cada ocasión.
Presentar las diferentes actividades como algo “que vale la pena vivir”, convirtiendo al niño en el protagonista del cuento, de esta forma querrá repetirlo todos los días.
Los niños a estas edades tan tiernas, permanentemente repiten todo aquello que les ha resultado divertido.

Seguramente ya habrás observado en tus hijos que cuando juegan o escuchan un cuento quieren repetirlo hasta el cansancio.
Es normal, ellos saben que es justamente ÉSTO lo que necesitan para su DESARROLLO INTEGRAL para avanzar en esta gran aventura que es la vida.
Entre la rutina diaria se encuentra por ejemplo como conseguir que el pequeño quiera ir a la cama
Disfrutar del momento “ir a la cama”

Aquí te ofrecemos una idea que en realidad la inventaron los peques y nosotros tan solo lo hemos puesto en “escena”.
Lo primero hay que distinguir entre “ir a la cama” e “ir a dormir”. Nuestro objetivo es hacer atractivo el concepto de la “cama”.
Seguramente tu pequeño tiene su peluche preferido que siempre lleva consigo cuando llega la noche. Supongamos que es un osito.
Entonces le decimos al niño: “vamos a preparar la camita, es que el osito tiene ganas de meterse en ella”.
Os dirigís juntos hacia el dormitorio con el osito, durante el camino vais desvistiendo al osito y los acostáis juntos diciendo: “que gusto entre estas sábanas suaves”, haciendo sonidos y gestos que transmitan placer al tocarlas (recuerda que tu niño todavía es muy pequeño y entiende mucho más el lenguaje no verbal que el verbal).

Ahora imita la voz del osito y di:” aquí estoy muy a gusto y seguramente tendré sueños muy bonitos donde seguiré jugando”, entonces los dos le dais el besito de buenas noches.
En este momento le dices a tu hijo con cara de placer: “nosotros ahora vamos al salón a disfrutar TÚ y YO JUNTITOS.
A mí lo que más me gusta es estar contigo y compartir este momento, es lo que más feliz me hace”.
En este instante de intimidad junto al pequeño podrías leer su cuento favorito o hacer su puzle predilecto que ya domina muy bien y no le suponga dificultad alguna, algún juego que ya sabes que tiene siempre éxito.
Mientras tanto puedes poner una música relajante.

En un momento determinado empiezas a bostezar estirándote diciendo “me está entrando un sueñito tan agradable, ven vamos a ver el osito, sh-sh-sh despacito en silencio”.
El osito ya se habrá dormido, te habrá preparado la cama mientras te esperaba y seguro que te encuentras muy a gusto en ella, que está cálida y placentera.
Mientras estas contando toda la historia vas desvistiendo y acostando el niño y le das el besito de las buenas noches.
Después sigues con tus costumbres de siempre en cuanto a dejar alguna luz, la puerta entornada o alguna música muy suave y muy muy bajita.

Los niños nunca quieren ir a dormir y a veces tampoco quieren salir de la cama, así que por la mañana empezamos con otro cuento: “ahora dejaremos descansar la camita durante el día para que se refresque y se estiren las sábanas, si quieres puedes ayudarme un poco y así a la noche te recibirá con sus alas doradas (aquí haces el gesto de abrir los brazos muy amplios y los vas cerrando alrededor del cuerpito del peque para acogerlo y finalmente fundiros en un gran abrazo). Bueno ahora sí que estamos preparados para el día y nos damos el besito de los buenos días (es importante decir que ahora es de día, ya que ellos no saben todavía distinguir entre el día y la noche)”.

Cómo puedes observar en ningún momento hablamos de “dormir” cuando vamos hacia el dormitorio para ver si el osito ya se ha dormido.
Si es necesario ensaya varias veces hasta que te salga creíble los gestos, voces y especialmente transmitir QUE TU MAYOR FELICIDAD ES DISFRUTAR CON ÉL en estos momentos, a pesar de estar muerta de cansancio y lo único que piensas es meterte tú en la cama.
Ser padres, además de cientos de cosas más nos enseña a ampliar la creatividad, aceptar la renuncia, elevar nuestros niveles de paciencia pero todos estos ingredientes día a día nos abren también el corazón hacía el verdadero amor.

¡Vamos a la cama! Elizabeth Fodor

Dormir soñando

Llega la noche, el cielo cierra sus ojitos azules
y la casa entorna sus puertas para ir a descansar.
Y tú, hijo mío, reclina la cabeza en tu cunita
para que el sueño te lleve en sus alas doradas
al lugar donde te regalan besos, caricias y juegos felices.
Tu ropita duerme en la silla, los juguetes también,
el autobús y el parque sueñan contigo bajo las estrellas.
Mañana serás feliz cuando salgan los primeros rayos de sol iluminando
tu cabecita.
Duerme mi niño, duerme (nombre del niño), duérmete ya.
Durante la noche papá y mamá te cuidarán.

Elizabeth Fodor Todo un mundo de emociones Pirámide

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Juegos para realizar en casa con tu bebé de tres meses.

¡Siempre disfruto contigo!

Siéntate en el suelo o sobre la cama con las piernas dobladas y coloca a tu bebé sobre tus rodillas sentadito sujetándolo firmemente.

Juegos para tu bebé de dos meses en casa

Mientras le cantas una canción, acerca tu cara a la suya despacito y aléjala de la misma forma, mírale a los ojos y muestra una gran sonrisa.

Juegos para tu bebé de dos meses en casa

Si no quieres cantar puedes contarle lo mucho que lo quieres y lo feliz que te sientes con el calor de su cuerpecito.

Abrazarlo de forma tierna y amorosa.

A través del juego, de una forma divertida y amena, el pequeño experimentará que también puede disfrutar al alejarse de mamá. Este juego poco a poco irá preparándolo para el momento en el que comience la etapa de “la separación de mamá” en el segundo semestre.

Todos aquellos juegos donde el bebé puede estar en posición vertical,  que sean solo por un ratito, le ayudarán a ver el mundo desde otra perspectiva y experimentar la diversión en su día a día.

Se fomenta la curiosidad y el desarrollo visual.

Puedes realizar las veces que quieras y que el bebé esté dispuesto. Nunca le obligues a jugar si no quiere, espera otro momento.

Tu bebé posee una enorme capacidad de jugar y disfrutar contigo.

Esperamos tus sugerencias para saber qué es “lo que más te gustaría que hicieran contigo si fueras un bebé” para diseñar los juegos a tu medida y para el disfrute de tu pequeño.

Juegos para realizar en casa con tu bebé de un mes

¡Volando voy, volando vengo!

Juegos para tu bebé de un mes en casa

Sólo necesitas sentarte encima de la cama y sujetar al bebé con las dos manos.
Con una sujeta la cabecita por debajo y con la otra sujeta el culete.
Comienza a mecerle con mucha seguridad y con movimientos amplios, como un barco que se bambolea con las olas del mar:
Juegos para tu bebé de un mes en casa 2

Hacia un lado y hacia el otro.

Juegos para tu bebé de un mes en casa 3

Cuando el bebé queda en posición vertical; entonces retenle unos segundos ya que su campo visual, es de 180 grados, como el de un adulto.
Juegos para tu bebé de un mes en casa 4

Este juego fomentará el desarrollo visual a la vez que los dos os divertís y que entre vosotros comienza una comunicación entrañable, profunda, nueva para ti.

Una sugerencia: Antes de jugar con el bebé practica el movimiento con una almohada para que te sientas completamente segura ya que a través de tus movimientos le infundes seguridad a tu hijo, necesario para el desarrollo de su personalidad.

El bebé disfruta enormemente con este juego.

A todos los niños le entusiasman los columpios, y tu eres mucho más confortable; por eso jugar con mamá es lo más divertido.
Puedes realizar dos a tres veces si tu bebé esta de acuerdo. Respeta siempre su ritmo.

Tu bebé posee una enorme capacidad de jugar y disfrutar contigo.
Esperamos tus sugerencias para saber qué es “lo que más te gustaría que hicieran contigo si fueras un bebé” para diseñar los juegos a tu medida y para el disfrute de tu pequeño.