Viajar en tren o avión con niños

Poner rumbo a nuestro destino de vacaciones se nos puede hacer un poco cuesta arriba con niños pequeños y si encima no viajamos en nuestro propio coche. Pero nada que no sea solucionado con un poco de imaginación, creatividad y diversión, aliñado con grandes dosis de paciencia.

Para los que viajéis en tren o avión:

Viajar en tren con niños

  1. Unos días antes podéis leer algún cuento relacionado con el medio de transporte que vais a utilizar. Para ello, los cuentos de Teo son un buen recurso.
  2. A los niños menores de seis años les cuesta comprender el concepto de tiempo, así que no hace falta que durante dos semanas antes les estéis diciendo que os vais a ir de vacaciones.
  3. La última semana guardad aquellos juguetes que más le gustan y reservadlos para llevarlos en su equipaje de mano. Será toda una sorpresa volverlos a encontrar
  4. Además de estos juguetes podéis incluir, cuentos, pinturas, o plastilina.
  5. Si viajáis en tren, los asientos con mesa en medio están muy bien para que ellos puedan jugar
  6. Si vais en avión, los asientos de delante ofrecen más espacio y ahí pueden jugar tranquilos.

¡FELIZ VIAJE!

Viajar con niños: viajar en coche

Poner rumbo a nuestro destino de vacaciones se nos puede hacer un poco cuesta arriba, sobre todo con niños pequeños y dependiendo del medio de transporte elegido. Pero nada que no se pueda solucionar con un poco de imaginación, creatividad y diversión, aliñado con grandes dosis de paciencia.

Para aquellos que viajéis en coche:

Viajar con niños en coche

  1.  Imprescindible su juguete, peluche, mantita… favorita ya que le dará seguridad
  2. Llévate la música que escucháis con él y en los momentos en los que esté nervioso puedes ponérsela ya que le calmará escuchar algo que le reavive buenos momentos.
  3. Para niños a partir de tres años podéis jugar a buscar objetos que ellos conocen, tanto fuera como dentro del coche: un árbol grande, un puente, un zapato… A partir de tres o cuatro años es muy divertido contar coches bien por color o bien por marca si son muy entusiastas de los coches.
  4. A partir de 5 años, cuando están aprendiendo las letras en el colegio, suele gustarles los juegos tipo veo- veo pero algo más simplificado que el tradicional. Por ejemplo, buscar el nombre de un objeto que esta fuera o dentro del coche y comienza por za: zapato…. También el clásico juego de palabras encadenadas: consiste en buscar una palabra con la última sílaba de la palabra que dijo el anterior jugador. Por ejemplo uno dice casa, el siguiente dice sapo y a continuación el que le sigue dice posada…. Así sucesivamente.
  5. Para los más mayores existen CD con música, cuentos y adivinanzas con lo que el viaje se convertirá en pura diversión. No es imprescindible un CD, seguro que recordamos canciones de viajes o adivinanzas que aprendimos de pequeños.
  6. Para los momentos de crisis no pasa nada por utilizar las tablets o IPads con alguna película o dibujo animado. Pero como último recurso, puesto que si lo ponemos desde el principio ya no nos quedarán más opciones
  7. También hay momentos para la calma. Cada uno con sus pensamientos.
  8. Está bien hacer una parada cada dos horas para que puedan estirar piernas y corretear un poco. Un sitio en el que haya columpios o espacio para jugar al balón. Después de esto los niños estarán más dispuestos a reanudar el viaje.
  9. Si tanto al salir como al volver os encontráis con la posibilidad de incorporaros al carril adicional, no lo recomiendo puesto que si surge la necesidad de parar esto no sería tarea fácil.

¡FELICES VACACIONES!

Quitar el pañal: ¡preparados, listos, YA!

pistas para quitar el pañal

Como ya hemos hablado en otras ocasiones, el control de esfínteres supone otro paso más en la independencia y autonomía del niño. Ya se va haciendo mayor.

Para que el niño sea capaz de controlar esfínteres no solo tiene que darse una madurez psicológica y emocional, sino que tiene que estar preparado fisiológicamente. Requiere de una madurez neurológica. El cerebro es el que debe controlar y coordinar esta actividad: el sistema muscular, el sistema neuromotor, el sistema hormonal y sistema neurotransmisor.

Si ya hemos comprobado que nuestro pequeño está preparado para dar el paso tendremos que tener en cuenta los siguientes aspectos:

  1. El niño suele estar preparado hacia los 27 meses.
  2. Los niños suelen tardar más porque a nivel fisiológico se produce un cambio. El conducto espermático se va separando de la vejiga y mientras se da esta separación el niño puede sufrir erecciones por la noche que provoquen el escape de pis. Es por ello que en los adultos cuando hay una erección no es posible que salga pis.
  3. Elegid con él las cosas nuevas que va a usar en esta nueva etapa: orinal, calzoncillos/ braguitas…
  4. Explicadle lo que va a pasar para que sepa a lo que atenerse.
  5. Una vez que se retira el pañal no hay vuelta atrás. Por eso es importante elegir bien el momento en que el niño esté más preparado y si es en época de buen tiempo mejor.
  6. Es importante reconocerle el logro pero no sobredimensionarlo. No hay que darle más importancia que la que tiene, “que bien que lo has conseguido hacer como los mayores, como papá y mamá”, cuando lo ha hecho y cuando se le escapa cambiadle y recordadle que la próxima vez es importante que avise. De este modo también evitaremos que lo utilice para manipular situaciones.
  7. Ayudadle a despedirse de sus cacas si le resulta difícil. Hacer un ritual. Por ejemplo, cuando haya terminado le decís que hay que despedirse de las cacas, y que se van por el váter. Que sea él el que tire de la cadena, a la vez que decís “adiooos”.
  8. Podéis establecer unas rutinas en vez de intentar averiguar cuándo tiene ganas.
  9. Avisadle con antelación y acompañadle al baño. Haciendo que este momento sea ameno para él. Podéis llevar cuentos o sus muñecos favoritos.

El tiempo que esté en el baño no será muy prolongado. Si pasados 10 minutos no hace, le  decimos “veo que ahora no tienes ganas, lo intentamos más tarde”, si hace, “que bien que lo has hecho como los mayores”.

Cinco pistas para quitar el pañal

pistas para quitar el pañal

Con la llegada del buen tiempo, sobre todo en la época de vacaciones de verano y a las puertas de comenzar el cole de mayores, el control de esfínteres se convierte en uno de los temas principales entre las mamás de los niños y niñas de entre 24 y 36 meses.

Lo que no estoy segura es de sí todos tenemos las mismas ideas en la cabeza cuando hablamos de control de esfínteres.

Retirar el pañal es la culminación de todo un proceso por el que pasa el niño en estas edades, como todo proceso, lleva unas etapas y hay que contemplar algunas variables, para que todo vaya en armonía y se desarrolle de la manera más respetuosa posible. Tanto para el niño como para los padres. Mucho cuidado con el momento en el que está, cambio de casa, adiós al chupete, de la cuna a la cama… una cosa cada vez por favor.

Si estáis pensando en retirar el pañal os sugiero que os fijéis en lo siguiente antes de comenzar:

  1. Muestra interés por ver a papá y a mamá en el baño. Le dejaremos ver ya que aprenden por imitación y les encanta hacer cosas de mayores
  2. Si hay bebés u otros niños con pañal se acerca para ver cómo les cambian
  3. En ocasiones informa de lo que está pasando o de las sensaciones corporales que tiene.
  4. Mantiene el pañal seco durante varias horas
  5. Le gusta jugar con el agua, con plastilina o materiales similares que emulan pis o caca. Dejadle que juegue, proyectará en estos materiales sus necesidades y curiosidades.
  6. Contadle algún cuento que haga referencia al tema. Veréis si el tema le atrae o no en función del interés que muestre por el cuento.
  7. Salta con los pies juntos. Al conseguir esto el esfínter se contrae, indicando la madurez a nivel muscular, al fin y al cabo el esfínter es un músculo.
  8. Sube las escaleras alternando los pies

Si las respuesta a la mayoría de estos aspectos es “SI”, entonces manos a la obra. En los siguientes post intentaremos ayudaros en este proceso. Despacio pero con buena letra.

¡Al fin libre, adios al pañal!

Muchos miran hacia atrás y se ríen al recordar lo competitivos e impacientes que fueron intentando que su hijo fuera el primero, o por lo menos no el último, en desprenderse de los pañales.

Ahora están convencidos de que el niño habría aprendido a ir al váter mucho antes y con mucho menos estrés si ellos no se hubieran tomado este aprendizaje como un indicador de sus propias aptitudes como padres. Del mismo modo que un niño aprende a andar y a hablar cuando está preparado para hacerlo, un día tu hijo se despojará de los pañales y aprenderá a usar el váter.

Dicho esto, no creo que haya otra edad más apropiada para iniciar este proceso que entre los dos y los tres años. Este es el período en que los niños se dedican a poner a prueba constantemente quién manda para hacerse una idea de cuál es el lugar que ocupan en el mundo.

Aprender a usar el váter proporcionará a tu hijo un nuevo sentido de la autoestima, el autocontrol y la independencia: “mira, ya sé hacerlo solo”. El paso de los pañales a las braguitas o calzoncillos suele asociarse a un enorme cambio en la personalidad del niño. Es muy probable que, de golpe, tu pequeño se vuelva mucho más seguro de sí mismo, e incluso, parezca estar más tranquilo.

Ayudar al niño durante este proceso requerirá una enorme dosis de tacto, tiempo y paciencia, además de creatividad. Es posible que, por primera vez, te des cuenta de cuál es el estilo de aprendizaje de tu hijo y el sistema de enseñanza que te demanda. Es posible que sientas cierta envidia al ver cómo la hija de tu mejor amiga, con solo 23 meses, es capaz de utilizar correctamente el orinal y de llevar unas bragas de un blanco inmaculado. Pero no obligues a tu hijo a aprender antes de que él manifieste interés por hacerlo. Él se encargará de darte pistas, alguna muy sutil cuando esté listo para aprender. La mayoría de los médicos coincide en afirmar que un niño ha de haber cumplido dos años por lo menos para tener el suficiente control muscular que le permita retener la orina en la vejiga durante varias horas. Además, cuanto mayor sea el pequeño, más fácil resultará explicarle el proceso y más orgulloso se sentirá de su propio éxito.

En la vida, todas las cosas tienen su momento

Hay que saber mirar, con los ojos y con el corazón

Andares no es sólo un lugar maravilloso donde lo niños interactúan entre ellos. Entre los papás y las mamás que asisten habitualmente también suelen surgir contactos personales e incluso, amistades.

Os comento esto porque hoy he podido ver unas preciosas fotografías que una de las mamás ha hecho a otra mamá con su pequeña de 9 meses.

La verdad es que me han emocionado. No sólo porque las fotos son de una delicadeza y de un buen gusto exquisito, sino porque la mamá fotógrafa ha conseguido plasmar muy bien en ellas la personalidad de la pequeña.
Y para lograrlo creo que hace falta más que un buen equipo de fotos, y un conocimiento técnico de la fotografía. Hay que saber mirar, con los ojos y con el corazón.

Me alegra saber que en Andares suceden cosas tan bonitas, más allá de la propia felicidad de los niños.

Foto de Christina Venturini niña de nuevo meses

Foto de Christina Venturini niña de nuevo meses, HOLA MAMA

Foto de Christina Venturini niña de nuevo meses LOVE

Foto de Christina Venturini niña de nuevo meses, que suave

Foto de Christina Venturini niña de nuevo meses, Sopresa

La WEB de Christina …… [Ver más]

El primer jueves de cada mes.


Clara Kirmayer


Clara Kirmayer
Colabora con el blog para ofrecernos su amplia y sólida experiencia profesional en el mundo infantil.
Ella es psicóloga psicoanalista especialista en niños y adolescentes.
Es miembro de la Asociación Escuela de clínica psicoanalítica con niños y adolescentes.
Colabora con Andares en el área de educación impartiendo cursos y talleres participativos a padres y educadores, relacionados con la “Comunicación emocional entre padres e hijos” publicado en el libro “TODO UN MUNDO DE EMOCIONES” editado por Pirámide.

En este oficio de ser padres que es tan apasionante y duro a la vez, en el que día a día estamos aprendiendo y descubriendo facetas propias y a la de nuestro hijo que desconocíamos, a veces nos asaltan dudas, y buscamos consejo y orientación.
Pero ocurre que en algunos temas, cuantas más opiniones recojamos, más complicado resulta saber cuál es la acertada para nuestro caso en particular.

Vivimos en una sociedad cada vez más acelerada, donde se prioriza el “ahora mismo”, antes que la reflexión, a veces pretendemos encontrar la “receta” que nos calme de forma inmediata y absoluta.
Aprender a escucharnos, intentar ser coherentes y dedicar un tiempo a pensar en lo que verdaderamente nos está pasando para poder clarificar las nubes oscuras y de esta manera encontrar el camino para poder disfrutar plenamente de nuestra vida.

EXPON tus dudas ella está dispuesta de escucharte y contestarte el primer jueves de cada mes. [Ver más]

SOLO QUIERO VERTE FELIZ.

El bebé no sabe nada de la existencia del tiempo.

Cuando siente hambre, dolor, frio, calor, cree que perdurará para siempre.

QUÉ HACER:

Colócate como en la imagen. Sostén el bebé por el culete con una de tus manos y con la otra sujétale entre los hombros, el cuello y la cabeza, como indica la foto.

Feliz

Balancéale de un lado a otro con movimientos suaves al son de una música donde la melodía y los ritmos se intercalan.

Mecer el bebé acunándolo cerca de tu cuerpo cura todos los males y volverá a ser un bebé feliz.

Tu bebé posee una enorme capacidad de jugar y disfrutar contigo.
Esperamos tus sugerencias para saber qué es “lo que más te gustaría que hicieran contigo si fueras un bebé” para diseñar los juegos a tu medida y para el disfrute de tu pequeño.

¿Hay un momento adecuado para tener un bebé?

El otro día mi amiga Noé – al encontrarla por la calle de pura casualidad – me contó que estaba embarazada.

Mi amiga

La felicite con una alegría inmensa dándole un abrazo y un sonoro beso.
Pero ella no parecía compartir mi alegría y al ver mi sorpresa, decidimos tomar un cafecito para charlar un rato.
En la conversación ella me contó que estaba muy preocupada ya que no se sentía tan feliz como cuando estaba esperando su primer bebé. A pesar que en aquellos momentos lo pasó muy mal, con mareos constantes y el estómago revuelto como si estuviera permanentemente en un parque de atracciones sobre la montaña rusa.
En cambio ahora se sentía muy bien, inclusive llena de energía, ya que al fin encontró el puesto ideal en su trabajo que estuvo esperando tantos años.
No era el momento adecuado para tener otro bebé, consideraba que le iba a trastocar completamente su rutina diaria.

EL AQUÍ Y AHORA

Noé con un halo de tristeza me afirmaba: “Al fin logré que me ascendieran. Mi profesión es mi vida, el trabajo es lo primero. En este embarazo todos son inconvenientes y pegas, hasta tal punto que quiero ponerle el nombre MOLESTIA”. Me miro fijamente con sus hermosos ojos de color avellana a la vez que preguntaba “¿tú crees que estos pensamientos y emociones que pasan por mi cuerpo podrían perjudicar al bebé?”

PENSAMIENTOS Y SENSACIONES

Estas sensaciones y pensamientos son mucho más frecuentes de lo que podemos imaginar.
La dualidad en el ser humano está presente durante toda su vida y en el momento de la gestación la mujer afronta un fuerte cambio hormonal y se encuentra más sensible y receptiva.

BUSCANDO LA SOLUCIÓN

¡Qué no cunda el pánico! Nada de culpabilidades o exigencias extras.
La vida es pura magia. Incorpora esta magia a tu vida.
Llena tu mente con pensamientos positivos como “éste bebé viene con un pan bajo el brazo”.
En los tiempos que vivimos esto si es magia pura. “Hay espacio para todo tipo de madres en el mundo; algunas son buenas para ciertas cosas, y otras, para otras” (D.W. Winnicott pediatra y psicoanalista 1896-1971).
Aceptarte cómo eres simplemente porque es algo natural, y todo lo natural suele tener muy buenos fundamentos.

En el caso si te invaden las dudas o preocupaciones vuelca sobre un papel en blanco tus sensaciones y procura distinguir entre lo que es tu “aquí y ahora”, tus pensamientos y sensaciones, estoy segura que lograrás encontrar un camino hacia la solución pero sin culpabilidades o exigencias extras.
Si no obstante, sigues dándole vueltas al tema recurre al blog en busca de ayuda.

Relájate

Cuando sientes que el camino se hace denso y tus fuerzas flaquean y estas agobiada

RELÁJATE

y conecta contigo mismo, no importa que sean solo unos pocos minutos.
Disfruta de la sensación placentera de estar solo contigo mismo. Sentirás como recargas pilas y verás el mundo con otros ojos.
Elige el momento cuando sepas que alguien de tu confianza se puede hacer cargo de tu bebé, solo serán unos diez minutos.
Acomódate sobre la cama y abandona tu cuerpo percibiendo como te arropa y que siempre está ahí para sostenerte.
Deja que los pensamientos que surgen en tu mente, vengan y vayan como las nubes en el cielo que van y vienen.

Nada que pensar, nada que hacer.

Relajate

Comenzarás a percibir los primeros signos de relajación cuando sientas el aire sobre tu piel, la profundidad de tus músculos y de tus huesos.
Afloja la mandíbula, el paladar, la lengua se hace ancha en la boca casi tocando las mejillas, el entrecejo se va relajando así como la cuenca de los ojos, la garganta, las cuerdas vocales, el cuello, hombros, brazos, muñecas, manos y cada uno de los dedos.
Toma conciencia de tu respiración y siente el movimiento suave de pecho y abdomen.
Percibe el contacto de las nalgas sobre la superficie, los muslos, pantorrillas, tobillos, talones hasta los dedos de los pies. Siente cada uno de los dedos de los pies donde las tensiones salen y se esfuman del cuerpo.
Disfruta de este momento y del placer de estar contigo mismo, escucha el sonido interior de tu cuerpo.
Siente la energía positiva que llega del Universo como una brisa cálida y te llena de bienestar, sosiego y paz.
Al incorporarte hazlo lentamente para volver a contactar con todo lo que te rodea.

Ahora ya en relajación… disfruta de tu bebé

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El primer año

El primer año

Mi bebé y yo.
El apego.
Mimos y caricias para encontrar el significado de la vida.

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El segundo año

El segundo año

El bebé aventurero.
A la conquista de la independencia.

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El tercer año

El tercer año

“Niño pequeño” o solo “bebé grande”.
Aprendiendo a volar.

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