El primer jueves de cada mes.

Clara Kirmayer
Clara Kirmayer Colabora con el blog para ofrecernos su amplia y sólida experiencia profesional en el mundo infantil.
Ella es psicóloga psicoanalista especialista en niños y adolescentes.
Es miembro de la Asociación Escuela de clínica psicoanalítica con niños y adolescentes.
Colabora en el área de educación impartiendo cursos y talleres participativos a padres y educadores, relacionados con la “Comunicación emocional entre padres e hijos” publicado en el libro «TODO UN MUNDO DE EMOCIONES» editado por Pirámide.

En este oficio de ser padres que es tan apasionante y duro a la vez, en el que día a día estamos aprendiendo y descubriendo facetas propias y a la de nuestro hijo que desconocíamos, a veces nos asaltan dudas, y buscamos consejo y orientación.
Pero ocurre que en algunos temas, cuantas más opiniones recojamos, más complicado resulta saber cuál es la acertada para nuestro caso en particular.

Vivimos en una sociedad cada vez más acelerada, donde se prioriza el “ahora mismo”, antes que la reflexión, a veces pretendemos encontrar la “receta” que nos calme de forma inmediata y absoluta.
Aprender a escucharnos, intentar ser coherentes y dedicar un tiempo a pensar en lo que verdaderamente nos está pasando para poder clarificar las nubes oscuras y de esta manera encontrar el camino para poder disfrutar plenamente de nuestra vida.

EXPON tus dudas ella está dispuesta de escucharte y contestarte el primer jueves de cada mes.

SOLO QUIERO VERTE FELIZ.

El bebé no sabe nada de la existencia del tiempo.

Cuando siente hambre, dolor, frio, calor, cree que perdurará para siempre.

QUÉ HACER:

Colócate como en la imagen. Sostén el bebé por el culete con una de tus manos y con la otra sujétale entre los hombros, el cuello y la cabeza, como indica la foto.

Mecer el bebé acunándolo cerca de tu cuerpo cura todos los males y volverá a ser un bebé feliz.

Balancéale de un lado a otro con movimientos suaves al son de una música donde la melodía y los ritmos se intercalan.

Mecer el bebé acunándolo cerca de tu cuerpo cura todos los males y volverá a ser un bebé feliz.

Tu bebé posee una enorme capacidad de jugar y disfrutar contigo.
Esperamos tus sugerencias para saber qué es “lo que más te gustaría que hicieran contigo si fueras un bebé” para diseñar los juegos a tu medida y para el disfrute de tu pequeño.

¿Hay un momento adecuado para tener un bebé?

El otro día mi amiga Noé – al encontrarla por la calle de pura casualidad – me contó que estaba embarazada.

Mi amiga

La felicite con una alegría inmensa dándole un abrazo y un sonoro beso.
Pero ella no parecía compartir mi alegría y al ver mi sorpresa, decidimos tomar un cafecito para charlar un rato.
En la conversación ella me contó que estaba muy preocupada ya que no se sentía tan feliz como cuando estaba esperando su primer bebé. A pesar que en aquellos momentos lo pasó muy mal, con mareos constantes y el estómago revuelto como si estuviera permanentemente en un parque de atracciones sobre la montaña rusa.
En cambio ahora se sentía muy bien, inclusive llena de energía, ya que al fin encontró el puesto ideal en su trabajo que estuvo esperando tantos años.
No era el momento adecuado para tener otro bebé, consideraba que le iba a trastocar completamente su rutina diaria.

EL AQUÍ Y AHORA

Noé con un halo de tristeza me afirmaba: “Al fin logré que me ascendieran. Mi profesión es mi vida, el trabajo es lo primero. En este embarazo todos son inconvenientes y pegas, hasta tal punto que quiero ponerle el nombre MOLESTIA”. Me miro fijamente con sus hermosos ojos de color avellana a la vez que preguntaba “¿tú crees que estos pensamientos y emociones que pasan por mi cuerpo podrían perjudicar al bebé?”

PENSAMIENTOS Y SENSACIONES

Estas sensaciones y pensamientos son mucho más frecuentes de lo que podemos imaginar.
La dualidad en el ser humano está presente durante toda su vida y en el momento de la gestación la mujer afronta un fuerte cambio hormonal y se encuentra más sensible y receptiva.

BUSCANDO LA SOLUCIÓN

¡Qué no cunda el pánico! Nada de culpabilidades o exigencias extras.
La vida es pura magia. Incorpora esta magia a tu vida.
Llena tu mente con pensamientos positivos como “éste bebé viene con un pan bajo el brazo”.
En los tiempos que vivimos esto si es magia pura. “Hay espacio para todo tipo de madres en el mundo; algunas son buenas para ciertas cosas, y otras, para otras” (D.W. Winnicott pediatra y psicoanalista 1896-1971).
Aceptarte cómo eres simplemente porque es algo natural, y todo lo natural suele tener muy buenos fundamentos.

En el caso si te invaden las dudas o preocupaciones vuelca sobre un papel en blanco tus sensaciones y procura distinguir entre lo que es tu “aquí y ahora”, tus pensamientos y sensaciones, estoy segura que lograrás encontrar un camino hacia la solución pero sin culpabilidades o exigencias extras.
Si no obstante, sigues dándole vueltas al tema recurre al blog en busca de ayuda.

Relájate

Cuando sientes que el camino se hace denso y tus fuerzas flaquean y estas agobiada

RELÁJATE

y conecta contigo mismo, no importa que sean solo unos pocos minutos.
Disfruta de la sensación placentera de estar solo contigo mismo. Sentirás como recargas pilas y verás el mundo con otros ojos.
Elige el momento cuando sepas que alguien de tu confianza se puede hacer cargo de tu bebé, solo serán unos diez minutos.
Acomódate sobre la cama y abandona tu cuerpo percibiendo como te arropa y que siempre está ahí para sostenerte.
Deja que los pensamientos que surgen en tu mente, vengan y vayan como las nubes en el cielo que van y vienen.

Nada que pensar, nada que hacer.

Relajate

Comenzarás a percibir los primeros signos de relajación cuando sientas el aire sobre tu piel, la profundidad de tus músculos y de tus huesos.
Afloja la mandíbula, el paladar, la lengua se hace ancha en la boca casi tocando las mejillas, el entrecejo se va relajando así como la cuenca de los ojos, la garganta, las cuerdas vocales, el cuello, hombros, brazos, muñecas, manos y cada uno de los dedos.
Toma conciencia de tu respiración y siente el movimiento suave de pecho y abdomen.
Percibe el contacto de las nalgas sobre la superficie, los muslos, pantorrillas, tobillos, talones hasta los dedos de los pies. Siente cada uno de los dedos de los pies donde las tensiones salen y se esfuman del cuerpo.
Disfruta de este momento y del placer de estar contigo mismo, escucha el sonido interior de tu cuerpo.
Siente la energía positiva que llega del Universo como una brisa cálida y te llena de bienestar, sosiego y paz.
Al incorporarte hazlo lentamente para volver a contactar con todo lo que te rodea.

Ahora ya en relajación… disfruta de tu bebé

Disfruta de la sensación placentera de estar solo con tu bebé por Elizabeth Fodor

el bebé necita mimos y caricias para encontrar el significado de la vida por Elizabeth Fodor

El primer año

El primer año

Mi bebé y yo.
El apego.
Mimos y caricias para encontrar el significado de la vida.

… [Ver más]

El segundo año

El segundo año

El bebé aventurero.
A la conquista de la independencia.

… [Ver más]

El tercer año

El tercer año

“Niño pequeño” o solo “bebé grande”.
Aprendiendo a volar.

… [Ver más]

¿POR QUÉ PERMITIR A MI HIJO NO COMPARTIR ALGUNAS DE SUS COSAS?

Hola a todos, soy una madre con dos hijos.

Desde que nacieron los llevo a clases de juegos. Me gustaría compartir con vosotros una anécdota que me pasó un día con mi hija cuando tenía tres añitos.

Como ya sabéis, con la llegada del buen tiempo, vienen las visitas casi diarias al parque. Hacía tres días que mi hija había celebrado su cumple en el cole, recibiendo dos regalos muy especiales para ella: una pelota, que llevaba anhelando algunos meses, y un aro. Desde ese momento el resto de juguetes quedó en un segundo plano.

Al prepararnos para ir al parque, teníamos que elegir qué juguetes íbamos a llevar. Fue en ese momento cuando mi hija me dice que quiere bajar sus juguetes, esos dos últimos que acaba de recibir, y que además, no está dispuesta a compartirlos con nadie.

En el parque siempre, o casi siempre, hay niños, y suele ocurrir que quieran jugar con los juguetes de los demás, no se sabe por qué, pero parecen mucho más interesantes los juguetes de los demás niños que los suyos propios. La tónica general es que algún adulto siempre dice a los niños algo así como:”los juguetes son de todos, tienes que aprender a compartir”.

Como no hay nada más instructivo que la propia práctica para aprender lo que le han enseñado a uno, me puse manos a la obra. Recordé lo que había escuchado sobre cómo hay que actuar en este tipo de situaciones en el centro. Hablé con mi hija y le dije: “mira cariño, estoy de acuerdo en que estos juguetes no los quieras compartir con nadie, son solo tuyos y por eso los vamos a dejar en tu habitación, en un sitio especial, el que tú elijas. Porque verás, al parque se bajan juguetes que los demás niños puedan utilizar, al igual que tú puedes jugar con los de tus amigos. “

Después de reflexionar sobre lo que la estaba proponiendo, aceptó el trato. Fuimos al parque y llevó tres juguetes que sí estaba dispuesta a compartir con sus amigos.

Durante el segundo año de clases de juegos (entre los 24 y 36 meses del bebé), se enseña a los niños a compartir, pero también nos enseñan a los padres a respetar sus cosas. Todo esto lo consiguen a través de un juego muy sencillo. Se entrega a cada niño una anilla, quedándose la coordinadora del grupo también con otra. En ese momento, la coordinadora se acerca la anilla a su pecho sujetándola con las dos manos y dice “mío, mío, mío”, para afianzar con el lenguaje no verbal el concepto de pertenencia. De los que no están dispuestos a entregarla, se respeta su decisión. Si el niño se la da, la coordinadora vuelve a repetir los gestos que acompañan a las palabras “mío, mío, mío”, y posteriormente se devuelve su anilla a cada niño.

Con el tiempo, al igual que mi hija, he reflexionado sobre este juego, que aparentemente puede parecer un tanto peculiar. Con él he comprendido mejor el concepto de “compartir” y de otro más importante “el respeto”. Y me preguntaréis ¿el respeto a qué?, el respeto a sus cosas. Al fin y al cabo, los adultos también tenemos cosas que no nos gusta compartir con nadie ¿por qué nuestros hijos no?

Para mí, como madre es muy importante que mis hijos sepan compartir, que practiquen la generosidad voluntaria, siendo ésta una virtud positiva en el ser humano. Pero también que se sientan seguros y que sepan que vamos a respetar esa pequeña parcela, o ese sitio especial, donde pueden guardar sus tesoros que solo son de ellos y de nadie más, esto les aporta confianza.

La verdad es que hoy por hoy, que mi hija tiene siete años y el pequeño casi dos, estoy muy satisfecha y orgullosa de mis hijos, porque ambos son muy generosos. Es un placer verles sonreír cuando dan o prestan algo, sin recibir nada a cambio.

Espero que esta pequeña historia, que he querido compartir con vosotros os sirva tanto como a mí.

También me gustaría agradecer a Elizabeth Fodor y Montse Moran sus enseñanzas.

Solo quiero decírtelo con caricias

Solo quiero decírtelo con caricias.

Solo quiero decírtelo con caricias.

Baja la luz para que su carita quede en penumbra mientras pasas una pelota blanda por la planta del pie.

La luz fuerte le deslumbra, pero no tiene ninguna posibilidad de evitarlo.

QUÉ HACER:

Solo quiero decírtelo con caricias-2.

Acostumbrar al bebé paulatinamente a la luz.

Puedes colocar al lado de su cunita una lámpara con luz suave y también sonidos, con imágenes luminosas que pueda seguir con su vista.

También puedes realizar este juego teniendo el bebé entre tus brazos y acariciarlo con movimientos suaves a lo largo de su cuerpecito, las manitas y los piececitos.

Solo quiero decírtelo con caricias-3.

Tu bebé posee una enorme capacidad de jugar y disfrutar contigo.

Esperamos tus sugerencias para saber qué es “lo que más te gustaría que hicieran contigo si fueras un bebé” para diseñar los juegos a tu medida y para el disfrute de tu pequeño.

Solo quiero verte disfrutar.

Solo quiero verte disfrutar.

Solo quiero verte disfrutar.

El bebé está en la misma posición durante horas, su cuerpo se queda encogido, no puede darse la vuelta solito, ni liberar el brazo que quedó atrapado bajo su cuerpecito.

QUÉ HACER:

Solo quiero verte disfrutar 2.

Ayúdale como puedes ver en las imágenes a colocarse en diferentes posturas mientras estás a su lado.

Solo quiero verte disfrutar 3.

Boca arriba, boca abajo y de ambos lados mientras le canturreas y acaricias su cuerpecito.

Solo quiero verte disfrutar 4.

Tu bebé posee una enorme capacidad de jugar y disfrutar contigo.
Esperamos tus sugerencias para saber qué es “lo que más te gustaría que hicieran contigo si fueras un bebé” para diseñar los juegos a tu medida y para el disfrute de tu pequeño.

Existe un lugar Mágico. Se llama Mamiki

En Mamiki, desconecto y me zambullo con mis hijos, los veo, los observo, comparto espacio, tiempo, juegos, emociones con ellos y los conozco y los descubro. En él desaparezco para encontrarme con otros niños y otra niña, yo, y con otros padres, con mis mismos miedos, mis mismas alegrías, mis mismas dudas.

Es un lugar en el que me permito jugar con mis hijos, descalzarme y tirarme al suelo, descubrir texturas, formas, emociones, juegos… Descubro su mirada de sorpresa, su nerviosismo por saber qué juego vendrá después, cómo expresan sus emociones, ¡sí! porque ellos también tienen emociones y si les escuchamos atentamente nos las van a mostrar y nos las van a contar, sólo hay que darles tiempo y espacio para ello. Saber escucharles desde pequeños es algo que vamos a agradecer el resto de nuestra vida, porque cuando sean adolescentes, jóvenes, adultos… contarán con nosotros y compartirán con nosotros sus miedos, sus alegrías, sus proyectos, preocupaciones, sus ilusiones… de esta manera el día de mañana podremos irnos a la cama un poco más tranquilos cuando salgan por la noche, cuando se vayan de fin de semana, cuando tengan pareja, cuando tengan problemas… porque sabremos confiar en ellos, lo hemos estado haciendo desde que nacieron y eso les da seguridad.

Nuestros hijos son nuestro espejo, nuestro reflejo más puro, es importante saber mirarlos para poder vernos, ver si lo estamos haciendo bien o debemos buscar otra manera mejor, ver nuestro reflejo de mamá/papá cariños@, comprensiv@, histéric@, autoritari@ o intransigente, exigente, nervios@, tranquil@, insegur@, firme, paciente, asertivo, amable, respetuoso… Es cierto que somos su guía, somos responsables de que estén bien, y de que sepan estar bien. Somos sus primeras “relaciones serias y duraderas”, de compromiso, compromiso que hemos adquirido con nosotros mismos al traerlos al mundo. En función de cómo sea esa primera experiencia así se marcarán las siguientes. A quién no le ha marcado un desengaño o dos… o un amor romántico o una amistad verdadera.

Existe un lugar mágico,  Mamiki, lleno de risas, alegría, momentos de conflicto con un entorno propicio para resolverlo, sin juicios, con respeto, sin rencor. No hay juicios, todos vamos a lo mismo, a jugar, a explorar, a construir mundos alternativos, a comprender cómo es el mundo sin decirles cómo deben descubrirlo, sin estropearles esa sorpresa, ese final de la película. Que si se equivocan no es un error, es otra forma de enfrentarse y resolver su mundo, y aprenden a buscar otra manera mejor de hacerlo si la primera fracasó. Pero siempre teniendo un apoyo, sabiendo que estamos con ellos para lo que necesiten: compañía, un observador, un participante, un pilar firme y seguro…. Que les queramos a pesar de que se tiren al suelo y den pataletas, aunque se haga pis los primeros días de quitarle el pañal, aunque le quiten el chupete a su hermanito pequeño. Son niños y necesitan su tiempo, y su desarrollo es distinto al nuestro de adulto, y su mundo es distinto a nuestro mundo de adultos, donde les queremos sumergir lo más rápidamente posible, ¡parémonos a pensar y a sentir con ellos! Un lugar mágico que nos recuerda que también, en algún momento, fuimos niños y que si entonces no jugábamos, ahora podemos hacerlo. Siempre hay una segunda oportunidad.


Espacio Mamiki

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Esperamos que disfrutes con muchos mimos de los juegos y sobre todo, de tu pequeño. No olvides colocar en un lugar visible el póster.

¡DISFRÚTALO!

Un abrazo
Elizabeth Fodor